El macizo colombiano

Agosto 05, 2011 - 12:00 a.m. Por: Carlos Jiménez

El título de esta columna es el mismo de un artículo de Alfredo Molano -publicado hace poco en El Espectador- que ofrece una visión sintética del estado actual de una región tan decisiva para todas las vastas regiones que se benefician de los grandes cuatro ríos que nacen en esa gran fábrica natural de agua, entre ellos obviamente el río Cauca. Pero que sin embargo podrían no seguir gozando de ese don natural -por lo menos en las cantidades y las calidades que hasta ahora han sido habituales- si el conflicto que actualmente tiene lugar en el macizo se resuelve finalmente a favor de la gran minería y en detrimento de la economía campesina que durante siglos ha marcado la fisonomía política, social y cultural de la que Molano llama con justicia “la más grande y bella estrella fluvial colombiana”. El núcleo de esa economía campesina es la pequeña explotación agrícola de carácter familiar dedicada al cultivo de la caña panelera, el café, la yuca y el plátano y que está tan arraigada que ha sobrevivido a los avatares de una historia como la nuestra, tan cargada de violencias y despojos, cuyas víctimas recurrentes han sido precisamente los campesinos. Economía que constituye, además, una salvaguarda de los delicados equilibrios ecológicos de las laderas andinas por el esmero con el que cuida y cultiva la tierra y con el que favorecen la conservación de la vegetación baja y rastrera, auténticas alcancías de agua.Pero Molano denuncia que dicha economía está gravemente amenazada por esa gran minería a la que el presidente Santos considera una de las locomotoras capaces de sacarnos milagrosamente del subdesarrollo y la pobreza. En el macizo la representa la empresa Carboandes -que explota carbón y cobre- y cuyo socio estratégico -o probable propietario encubierto- es la multinacional Anglo Gold Ashanti, tristemente célebre en distintos países africanos por sus alianzas con paramilitares y sus polémicos métodos de explotación de los recursos minerales, que llevaron a que Green Peace la ‘galardonara’ en 2008 con el Public Eye Award -el premio que ella concede a la empresa con el peor récord medioambiental del año en el mundo- por contaminar las aguas de los ríos de Ghana. Molano teme que “Los enfrentamientos entre los movimientos campesinos y las empresas mineras no se harán esperar mucho”. Y los vallecaucanos tendríamos que temer por lo que empresas como esas pueden hacer con el agua de nuestro gran río.

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