El dinero de todos

Agosto 06, 2010 - 12:00 a.m. Por: Carlos Jiménez

El representante a la Cámara, Wilson Díaz, ha tenido la gran idea de abrir aquí en Cali un debate público sobre el presupuesto nacional (PN) que va más lejos todavía que los impulsados por nuestro actual Alcalde sobre el presupuesto municipal y que por lo mismo contribuye, como estos últimos, a que tomemos conciencia de que la clave de un régimen democrático consiste en que los ciudadanos sepamos, en primer lugar, en qué pretende gastar el Gobierno el dinero de nuestros impuestos. Y, en segundo lugar, que ejerzamos el derecho a aprobar o desaprobar el gasto presupuestado. El dinero -insisto- es nuestro, viene en un porcentaje muy alto, del IVA que pagamos hasta por comprar una Coca Cola, y es imposible hablar de gobierno democrático si el pueblo es excluido de la decisión sobre cómo se gasta lo que es suyo. Conozco la objeción que suele hacerse entre nosotros a este argumento incontestable: debates como los que propone el representante Díaz son en definitiva inútiles porque para eso están la Cámara y el Senado, elegidos por todos los colombianos, no sólo para aprobar o improbar leyes sino, sobre todo, para aprobar el proyecto de PN elaborado por el gobierno de turno. Mi primera objeción a esta objeción -que en papel resulta impecable- la ponen las denuncias de las compras masivas de votos y de intimidación de los votantes en tantas regiones del país. Que el clientelismo y la parapolítica son hechos comprobados y no simples argucias de los opositores al hasta hoy Presidente de la República. Esta objeción no es, sin embargo, la única, porque está también la de un porcentaje muy significativo de los votantes menos coaccionados y más informados de grandes ciudades como Cali, que ignora cómo el Gobierno Nacional se está gastando nuestro dinero, contando eso sí con la aprobación de sus supuestos o reales representantes parlamentarios. Por esta razón me atrevo a preguntar a mis lectores si saben que en el 2010 nos hemos gastado más del 40% del PN en pagar los intereses de una deuda que no sabemos a ciencia cierta cuándo y por qué se contrajo. Y que nos seguimos gastando más del 30% de ese mismo PN con fines militares, cuando desde hace dos años por lo menos las fuentes oficiales afirman que las Farc están derrotadas. Santos ha dicho que su gobierno va a ser de prosperidad democrática y no de seguridad, idem, y yo me pregunto cómo podrá lograr ese magnífico objetivo si mantiene la actual estructura del PN.

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