Dos Óscares

Dos Óscares

Marzo 13, 2015 - 12:00 a.m. Por: Carlos Jiménez

Entre la veintena de exposiciones celebradas en Madrid en el marco de Arco Colombia sobresalen las de dos Óscar. El primer Óscar es Óscar Muñoz, la suya se titula Atramentos, por el liquido negro usado en la antigua Roma tanto para teñir y pintar como para escribir y consiste en una bellísima intervención en uno de los cuartos de baño colectivos de una antigua fábrica de tabaco, hoy convertida en centro de arte contemporáneo. El aspecto un punto ruinoso de los lavamanos y las duchas intensifica el efecto buscado por el artista con unos los dibujos y una video proyección en los que la letra impresa toma el relevo de los retratos y autorretratos fotográficos que por tantos años protagonizaron su obra. El libro nos preparó para ‘leer’ las fotografías, sentenció Marshall McLuhan en un ensayo justamente célebre. Y Óscar Muñoz transita de los unos a las otras para llamar de nuevo la atención sobre una de sus obsesiones: la irremediable caducidad de los medios técnicos de conservar la memoria ingeniados por nuestra civilización.De marcha… una rumba… No, solo un desfile con estética es el título elegido por el artista de La Paila, por el otro Óscar, por Óscar Murillo para su mega exposición en el Centro Cultural Daoíz y Velarde de Madrid. El cuerpo principal de la misma escenifica el contraste entre sus cuadros agresivos y digamos brutales y el desfile sin fin de estilizadas cabezas de maniquíes que ofrecen las pelucas que las mujeres del Tercer Mundo suelen comprar en el empeño inútil de igualar su físico con el de las deslumbrantes modelos top ten occidentales. La crudeza de la denuncia formulada por este contraste la acentúan unos parlantes escondidos cada tanto tras unas telas pintarrajeadas, en los que se escuchan testimonios de emigrantes en Londres, tanto de América Latina como de África, que relatan cuán dura ha sido supervivencia en la metrópolis a la que fueron intentando escapar de la miseria y la violencia de los conflictos sociales y políticos de sus países de origen. Completa la muestra la proyección en una sala cerrada de la planta baja de un video dedicado a la visita de un lotero de La Paila a sus eventuales clientes. En el espacio de acceso vemos en el suelo tres maniquíes vestidos con el uniforme del Ingenio Riopaila, donde el padre de Óscar Murillo trabajó antes de decidir la emigración con su familia a Londres. Allí donde Óscar pudo convertirse en artista.

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