Corruptos e ineficaces

Corruptos e ineficaces

Agosto 03, 2012 - 12:00 a.m. Por: Carlos Jiménez

La sola mención de estos dos calificativos trae a la cabeza de la gente común y corriente la imagen de la administración pública. En una clara demostración de hasta qué punto ha calado en la imaginación popular la interminable campaña de desprestigio del Estado y del Gobierno adelantada por los múltiples voceros del dogma neoliberal que no ve otro futuro para el país que el de la privatización de todo, pero sobre todo de los servicios públicos esenciales que, precisamente por su carácter de imprescindibles, garantizan a los inversionistas que se apoderan de ellos, obtener las ganancias extraordinarias que proporciona toda situación de monopolio u oligopolio en una economía de mercado. Pero esta asociación de lo público con la corrupción y la ineficacia no se sostiene cuando se la somete a la prueba de los hechos y especialmente los que ahora ofrece abundantemente el sistema financiero internacional, que si de algo ha venido dando pruebas en la última década es de corrupción e ineficacia. Empiezo por la ineficacia, cuya manifestación más clamorosa es su incapacidad de ofrecer crédito barato e inclusive de ofrecer crédito pura y simplemente a una economía mundial sumida en una crisis de larga duración de la que parece salir sólo para recaer a renglón seguido en ella. Y se supone que ofrecer crédito asequible y oportuno es la principal función social de los bancos. Y en cuanto a la corrupción menciono dos hechos. El primero, que si los responsables apoltronados en Wall Street y que son los principales responsables de la crisis que aqueja gravemente al mundo desarrollado no se han ido a la cárcel es, entre otras cosas, porque sus representantes políticos lograron previamente modificar la legislación existente con el fin de legalizar las arriesgadas prácticas especulativas que causaron en 2006 la catástrofe. Muy parecidas a las que la causaron en 1929. Y el segundo es el caso Barclays Bank, desencadenado hace pocas semanas, que ha sacado a la luz pública que ese banco protagonizó durante años en su propio beneficio, y no en el de sus pequeños y medianos clientes, la manipulación fraudulenta del Libor. Que es el índice que regula los préstamos interbancarios. La investigación, que ya produjo la caída de su Presidente, ha involucrado al Banco de Inglaterra así como a Hsbc, CityBank, Credit Suisse, JP Morgan, Deutsche Bank y Bank of América. O sea corrupción por todo lo alto que no por serlo deja de ser corrupción.

VER COMENTARIOS
Columnistas