…Capital Madrid

Febrero 27, 2015 - 12:00 a.m. Por: Carlos Jiménez

“Colombia, capital Madrid”, así titula hoyesarte -un conocido diario español online dedicado a información cultural- el artículo consagrado a la actual presencia del arte colombiano en la capital de España. Y no le falta razón: dicha presencia es tan nutrida, por no decir excesiva, que uno llega a pensar que el gobierno ha decidido trasladar de golpe la capitalidad cultural del país a la Madre Patria. Porque la verdad es que aún en Bogotá es muy poco frecuente que se inauguren prácticamente al unísono 20 exposiciones de nuestros artistas, se acompañen de otros 30 eventos culturales y encima 10 galerías de arte del país participen en una importante feria internacional de arte. Y de contera, que esa feria tenga el prestigio de Arco y haga de Colombia el país invitado. Ante tan notable suceso cabe preguntarse: ¿Por qué de repente esta avalancha? ¿Y por qué en Madrid? ¿Simplemente porque Arco decidió que este año Colombia fuera el país invitado, como argumentan nuestras autoridades, con el Embajador de Colombia y la Ministra de Cultura? Obviamente yo no puedo estar en contra de que el gobierno invierta por fin una suma considerable de dinero en la promoción de nuestro arte en el extranjero, entre otras cosas, porque llevo años reclamando que se haga este tipo de gasto, que más que un gasto es en realidad una inversión. Ni tampoco puedo estar en desacuerdo porque esta inversión se realice en Madrid, una ciudad a la que tanto quiero y a la que tanto debo. El problema real consiste en que el súbito interés del gobierno en promover de manera tan aparatosa como efímera al arte colombiano contemporáneo en Madrid, no obedece a una política de largo plazo dirigida a garantizar la duradera proyección internacional de nuestro arte, tan necesitado todavía de ella. No, tan generosos como inesperados dispendios no tienen desgraciadamente más explicación que un gesto vanidoso del presidente Santos, cuya Ministra de Cultura y cuyo acucioso Embajador e improvisado biógrafo, han orquestado tan arrollador despliegue artístico y cultural sólo para que le sirva de alfombra roja a su inminente viaje a la capital de España. Mucho se ha especulado sobre el deseo Santos de obtener a como dé lugar el Nobel de la Paz, pero por si no lo consigue ya está haciendo méritos para ganar el de inigualable mecenas de las artes. Eso sí, con el dinero contante y sonante del sufrido contribuyente.

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