Buenas noticias

Buenas noticias

Septiembre 28, 2012 - 12:00 a.m. Por: Carlos Jiménez

Son dos buenas noticias, a pesar de que no son espectaculares y que poco o nada interesan a quienes deciden qué noticias van en la primera página de los diarios o las portadas de las revistas. La primera viene de Nueva York, donde en el marco del Asamblea General de la ONU el Gobierno italiano informó de su decisión de convertir 47 millones de dólares que le debía Ecuador en apoyo al proyecto Yasuni. Un proyecto, que como conté hace tiempo en esta columna, propone que donantes internacionales financien no la extracción del petróleo que yace en el subsuelo de esta región de la Amazonía ecuatoriana sino la conservación de la riquísima biodiversidad que alberga en la superficie. Y que, además, es el hábitat tradicional de dos pueblos indios. El proyecto ha funcionado hasta ahora en cámara lenta porque el gran capital internacional, acosado por la crisis profunda de las economías avanzadas, prefiere invertir en la gran minería que en proyectos que apuesten por la conservación y aprovechamiento de la biodiversidad. Prefieren las ganancias rápidas, arrastradas por esa locomotora que le ha sorbido el seso a nuestro presidente, a las inversiones que necesitan de años antes de volverse efectivamente rentables. A ese capital insolidario no le importa tampoco a ese capital insolidario que con esas decisiones codiciosas agraven las causas del calentamiento global que padecemos en vez de ayudar a reversarlo o por lo menos a mitigarlo. Por eso resulta tan buena noticia que el Gobierno italiano haya hecho esa donación al proyecto Yasuni que, aunque a todas luces insuficientes es un paso en la buena dirección y por eso debe ser agradecido.La otra buena noticia tiene que ver precisamente con la posibilidad de conciliar los intereses de los inversionistas internacionales con la necesidad imperiosa de conservar nuestras selvas y bosques. La noticia la dio un equipo de investigación de la Universidad Nacional de Bogotá, dirigido por Orlando Rangel y cuyo investigador principal es el biólogo Henry Arellano. Y consiste en la publicación de los resultados de una investigación que ha revisado y corregido la metodología utilizada hasta la fecha por Panel Internacional del Cambio Climático para estimar el valor agregado de los bosques y selvas y calcular por lo tanto el precio de los bonos que permiten en el mercado intercambiar su conservación por emisiones de CO 2. Esta corrección mejora nuestra capacidad de negociación en dicho mercado.

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