Arles

Julio 13, 2017 - 11:40 p.m. Por: Carlos Jiménez

Esta ciudad del delta del Ródano es una de las más conocidas del mundo entero por los amantes del arte, porque en ella vivió, padeció y desde luego pintó durante una época muy importante de su vida, Vincent van Gogh. De hecho, el itinerario turístico corriente incluye, junto con la visita al muy bien conservado circo romano donde se realiza la afamada temporada taurina de la ciudad, la visita a los lugares que ya son legendarios porque en su día los pintó Van Gogh.

Pero hay otro motivo, más actual ciertamente, por el cual Arles es reconocida en el mundo del arte: sus Rencontre d’Arles, el festival internacional de fotografía que, desde los años 70, es una cita obligada para quienes aman un arte que nació en Francia hace prácticamente dos siglos.

Visitar este festival que se celebra anualmente en verano, es conocer en vivo y directo la actualidad de la producción fotográfica mundial, o por lo menos una muestra significativa de la misma. De allí la importancia de una exposición como La vuelta, que no sólo reúne la obra de 28 grandes artistas colombianos contemporáneos, sino que lo hace como parte muy destacada de la programación oficial de la edición del festival inaugurada hace un par de semanas. Gracias a esta incorporación el arte de estos artistas podrá ser apreciado por aficionados llegados de muchas partes del mundo.

Escribo ‘artistas’ y no ‘fotógrafos’ porque ninguno de ellos es fotógrafo en sentido estricto: todos son artistas que utilizan la fotografía con propósitos decididamente artísticos y por lo tanto distintos de los que satisfacen la fotografía documental o meramente afectiva.

Esta distinción la aclaran tanto Óscar Muñoz -cuya obra compone y descompone el dispositivo fotográfico- como Wilson Díaz, con su uso de la fotografía como medio de captar y reivindicar la cultura popular. Los dos protagonistas de una exposición, cuyo título -La Vuelta- juega irónicamente con los usos que el término tiene entre nosotros y que van desde la célebre Vuelta a Colombia en bicicleta, hasta el obligado cumplimiento del encargo hecho por un capo.

Pero no se crea que esta vibrante muestra del arte colombiano es una anomalía en los rencontres de Arles. Por el contrario, ya son numerosas las ediciones del mismo que demuestran que el festival no sólo da cabida a la fotografía sino a aquellas obras que partiendo de sus límites, la exceden. La Vuelta es un muy buen ejemplo de esta apertura.

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