Vanidosos y perversos

Mayo 11, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlos E. Climent

Mi padre solía decir que la gente se moría más por falta de información que por falta de atención médica y se refería a los problemas médicos y a las medidas de prevención y autocuidado que las personas del común dejaban de hacer por desconocimiento. Por esa razón enfermaban y morían. Muchos de sus comentarios tenían que ver con la rutina de una vida saludable.Trasladando estos conceptos a la esfera emocional encontramos el caso de millones de víctimas de los narcisistas: *Personajes vanidosos y engreídos que se creen más importantes de lo que en realidad son. *Seres detestables de comportamientos apropiados, en apariencia (incluso obsequiosos y seductores) que tarde o temprano dejan ver su verdadera naturaleza farsante. *Aparentan gran normalidad, pueden hablar e interactuar con sensatez, aplomo y compostura con los demás pero sufren de una enfermedad mental caracterizada por prepotencia, grandiosidad y egocentrismo. *No le reconocen méritos a nadie*Pueden ser dominantes y agresivos*Suelen creerse con derecho a todo sin merecerlo. En suma, son locos lúcidos en todo el sentido de la palabra.Estos amos del disimulo y la hipocresía plagan todos los caminos de la vida. Sus víctimas son tan cercanas que se puede estar durmiendo con ellos por años sin darse cuenta. Además del cónyuge, cualquier allegado puede estar sufriendo de este trastorno: los hijos, los padres, los parientes cercanos y lejanos, los amigos o los socios. Pueden ser los compañeros de trabajo, los subalternos o el jefe arbitrario. Dañan todo lo que tienen a su alrededor pero no aceptan jamás estar equivocados a pesar del tufillo perverso y oscuro que siempre los acompaña. Tienen la habilidad de sobrevivir y perpetuarse porque son hábiles para la insidia, el chantaje y la manipulación y nadie quiere problemas con ellos. No hay oficio, profesión o actividad que se salve de estos sujetos. Hacen su incursión sigilosamente. Su verdadera naturaleza no es descubierta sino después de que ha transcurrido mucho tiempo y han hecho mucho daño. La idea de un texto (1) para ilustrar estos trastornos es poner en términos más o menos comprensibles, temas tradicionalmente reservados a los especialistas para permitir a los lectores identificar a los conocidos enfermos (pero muy bien disfrazados) que les hacen la vida imposible. La esperanza es que una vez el lector esté equipado con la información adecuada, podrá:* Despertar de su letargo de años de sometimiento.*Cuestionarse la vida indigna que ha tenido que tolerar.*Reconocer como inaceptables y patológicas las conductas destructivas (bien o mal disimuladas) de las personas con quienes tiene que interactuar.*Evitar que lo sigan manipulando. *Plantearse la forma de enfrentar un problema largamente ignorado.*Incluso se podría evitar, gracias a controles más efectivos, que estos enfermos sigan haciendo daño. (1) C.E. Climent, La locura Lúcida, Panamericana, 2014carloscliment@gmail.com

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