Tratamiento de la bipolaridad severa

Diciembre 18, 2016 - 12:00 a.m. Por: Carlos E. Climent

Muchos son los pacientes que después de años de sufrimiento a causa de cuadros depresivos manifestados por desánimo, irritabilidad, angustia o múltiples síntomas orgánicos asociados a períodos de aceleramiento de variable severidad, se mejoran gracias a los psicofármacos.A pesar de la evidencia a favor de estos tratamientos, la resistencia al uso de los fármacos continúa. Siendo las razones principales la supuesta inutilidad o los hipotéticos riesgos (v.gr.: los efectos colaterales, la toxicidad y la dependencia).Las legiones de pacientes liberados de la prisión de la bipolaridad, simplemente guardan silencio pues de los éxitos terapéuticos, al igual que de las buenas noticias, poco se habla. En cambio los fracasos terapéuticos que no analizan las circunstancias, reciben toda la atención.Muchas veces el fracaso está determinado por un diagnóstico inadecuado que lleva a un tratamiento equivocado. El error más común es creer que solo con un antidepresivo o con un tranquilizante menor, se va a controlar la bipolaridad o los elementos psicóticos del cuadro, sin tener en cuenta a los moduladores del ánimo o los tranquilizantes mayores.Para el tratamiento de las manifestaciones severas de enfermedad bipolar se deben utilizar varios fármacos. Estos pueden tener efectos secundarios, pero son insignificantes frente a sus enormes beneficios. Bien utilizados, a las dosis adecuadas y bajo supervisión médica su riesgo de toxicidad es insignificante. Y no existe el primer caso reportado de dependencia, en la literatura a ninguno de ellos.Los parámetros de tratamiento en la actualidad recomiendan una combinación de antidepresivos, moduladores del ánimo y tranquilizantes mayores que deben ser administrados simultáneamente por especialistas experimentados que puedan sortear las sutilezas de las grandes diferencias individuales.De las decenas de antidepresivos que existen en el mercado, el clínico deberá escoger el más adecuado para el paciente, vigilando el posible viraje hacia un cuadro de aceleramiento que puede ocurrir como resultado del uso de estos fármacos.De los moduladores o estabilizadores del ánimo, el litio es considerado el estándar de oro ya que sirve para controlar tanto los episodios de aceleramiento como los depresivos. Sin embargo, la aparición de los anticonvulsivantes como la carbamacepina, el ácido valpróico y la lamotrigina, han ido desplazando al litio a un segundo plano como coadyuvante en el tratamiento del trastorno bipolar.Completan el plan terapéutico los tranquilizantes mayores o antipsicóticos atípicos como la risperidona, la olanzapina, la clozapina o la quetiapina entre otros.El no utilizar la combinación de psicofármacos apropiada significa no poder aliviar el sufrimiento, no mejorar los estados de ánimo depresivos, ni combatir los episodios de aceleramiento destructivos que llevan a la desesperación y no pocas veces al suicidio.Nota: Para mis amables lectores, paz y salud en estas fiestas. Por vacaciones, esta columna reaparecerá el 15 de enero de 2017.

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