Síndrome de fatiga crónica

Agosto 30, 2015 - 12:00 a.m. Por: Carlos E. Climent

Las quejas anteriores se conocen en medicina con el nombre de Síndrome de Fatiga Crónica, término que no corresponde a ninguna dolencia específica. Los médicos se deciden por este rótulo después de un proceso de descarte complicado, pues el cansancio crónico está presente en muchísimos trastornos clínicos. De hecho del 10% al 25% de todos los pacientes que visitan al médico, especialmente mujeres, sufren de síntomas crónicos de fatiga.El diagnóstico se hace cuando además del cansancio descrito, de más de seis meses de duración, se presentan varios de los siguientes síntomas: pérdida de concentración o memoria; confusión o irritabilidad; malestar después de haber realizado algún esfuerzo; dolores o debilidad muscular, articular o de cabeza; ganglios dolorosos y palpables en las axilas o en la nuca; o dolor de garganta. Con frecuencia se acompaña de síntomas gastrointestinales, sudoración, dolor en el pecho, ahogo, tos, mareo o fiebre.Se desconoce el origen de este síndrome. Su curso es intermitente y las recaídas se alternan con períodos de mejoría y con nuevas recaídas. Se confunde con muchos otros trastornos de curso crónico y debilitante de cualquiera de los sistemas orgánicos. Tal confusión lleva a inútiles consultas con diversos especialistas.La fibromialgia, que algunos consideran indistinguible de este síndrome, ya que también se presenta con fatiga, está caracterizada principalmente por dolor muscular generalizado o restringido a algunos músculos tendones o ligamentos.El tratamiento del síndrome de fatiga crónica debe llevarse a cabo explicando la naturaleza de esta condición clínica, descartando otros trastornos, aplicando correctivos a los síntomas y combatiendo la incertidumbre y las actitudes negativas del paciente y de su familia.Una vez que se ha descartado que la fatiga no se debe a ninguna otra enfermedad orgánica, el desafío para el médico consiste en brindarle alivio y consuelo a un paciente que lleva mucho tiempo sin encontrar remedio para sus dolencias.El tratamiento debe tener en cuenta los siguientes aspectos:*Ilustrar al paciente y a su familia sobre la naturaleza y frecuencia de este síndrome que fácilmente se confunde con muchas enfermedades.*Atenuar los síntomas más molestos atacándolos a través del uso racional (según el caso) de analgésicos, antiinflamatorios, antihistamínicos o antidepresivos.*Comprender cuales son los factores agravantes que agravan los síntomas, aumentan el stress y la patología y proceder a intervenirlos. Generalmente son aspectos emocionales, situaciones de conflicto y círculos viciosos.*Demostrar que existen buenas posibilidades de que los síntomas disminuyan, si se identifican y se ponen en orden los factores agravantes.*Pero tal vez lo más importante es ayudar al paciente a mejorar la visión y la actitud hacia su salud, sacándolo del énfasis obsesivo en la enfermedad.

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