Reflexiones sobre la guerra

Octubre 02, 2016 - 12:00 a.m. Por: Carlos E. Climent

Esta frase se la escuché muchas veces a mi padre quien se vio obligado a salir de España al comienzo de la guerra fratricida, por las atrocidades de ambas extremas.En un lado, los nacionales fusilaron simpatizantes de la izquierda, homosexuales, masones e intelectuales (García Lorca, entre muchos otros), crímenes que han quedado registrados para la eternidad en innumerables escritos. En el otro, los republicanos asesinaron a sus contradictores políticos, monjas, curas e intelectuales (Muñoz Seca, entre muchos otros). Tales acciones pasaron a la historia de la infamia y se encuentran inscritas en muchos documentos entre los que cabe recomendar ‘El gran holocausto del Paracuellos del Jarama (1)’.Al respecto de las confrontaciones bélicas es oportuno recordar algunos de los pensamientos de Concepción Arenal (2), quien se inspiró visitando hospitales, presidios y hospicios y que hoy, casi 200 años después, siguen más vigentes que nunca:“El odio, que es uno de los elementos esenciales de la guerra es una de sus más persistentes consecuencias”.“La pasión es mal vehículo para la verdad; y aunque a veces la haga comprender y la propague, muchas más la oscurece y combate”.“Los pueblos cuando por mucho tiempo sobreponen a la justicia la pasión, concluyen por dar a la pasión los atributos de la justicia”.“Los hombres de guerra no dan un paso sin producir un dolor”. “De muchos males se acusa a los soldados, en vez de acusar a la guerra”.“No hay cosa más increíble que la verdad cuando por mucho tiempo se ha dado culto al error”.“La verdad es una; el error como el demonio, es legión, y se multiplica y varía a merced del que lo sustenta”.“Las verdades que se entregan a las multitudes pueden desfigurarse muchas veces, pero después de oscilaciones más o menos violentas recobran su equilibrio, prevalecen porque todo busca su natural nivel, y el de la verdad está muy por encima del error”.“La guerra no sale de los parques ni de los arsenales, sino del corazón del hombre; y el día en que los pueblos se amen, las armas perfeccionadas, o no, poco importa, caerán de sus manos”.“La guerra es hambre, peste, robo, asesinato, sacrilegio, olvido de todos los deberes, violación de todos los derechos, destrucción erigida en arte imperio de la fuerza, verdugo de la ley, todos los malos instintos tomando consejo de la ira, pasiones sin freno, desolación sin límites, perversidad sin castigo y crimen sin remordimiento”.Al respecto de lo que se define en el día de hoy, es necesario enfatizar que la discordia entre hermanos es el germen del conflicto que en nuestro caso equivaldría no solo a continuar sino a recrudecer las confrontaciones armadas.Una opinión desfavorable acerca de algo que no se conoce en profundidad es un prejuicio que fomenta el odio y radicaliza las ideas.La paz comienza apaciguando los rencores que han enfrentado a las familias colombianas, desarmando los espíritus y promoviendo la reconciliación, pues NADA es más importante que terminar la guerra.(1) José Antonio García Noblejas.(2)Breviario Humano, Aguilar, S.A. Madrid, 1949

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