Padres disciplinados

Enero 31, 2016 - 12:00 a.m. Por: Carlos E. Climent

Varios lectores del tema de la malacrianza y la importancia de la disciplina parental en la formación de sus hijos, me solicitaron una mayor claridad al respecto. A continuación algunas precisiones sobre el particular.Los padres disciplinados:*Entienden el verdadero amor como un balance entre satisfacer las necesidades del niño y poner límites.*Están siempre dispuestos a incomodarse cuando se trata de cuidar los mejores intereses del niño.*Cumplen con entusiasmo las obligaciones parentales, por demandantes que sean.*No utilizan a sus hijos como juguetes, ni para obtener a través de ellos lo que no han logrado por sí mismos, ni para llenar el vacío de sus propias vidas, ni para que les hagan compañía.*No le celebran al niño sus comentarios o conductas irrespetuosas o desafiantes, por graciosas que sean.*No los infantilizan con diminutivos ridículos, ni los miman en exceso, ni les permiten comportamientos groseros, ni se extralimitan dándoles más de la cuenta.*En la medida de lo posible, le evitan al niño los ambientes y las interacciones que lo excitan pero son meticulosos en la búsqueda de programas y circunstancias que al mismo tiempo que lo divierten, le transmiten sosiego. A propósito, lo más reprochable con un niño hiperactivo es sobre estimularlo haciéndole monerías que divierten al padre, para luego reprenderlo porque se torna más inquieto. O llevarlo de compras para terminar regañándolo porque enloquece a los padres antojándose de todo lo que ve.* Entienden que ellos son los responsables de las pataletas de sus hijos.*No “compran” el amor del hijo a través de concesiones excesivas o regalos innecesarios, simplemente porque resultan gratificantes para ellos.*Nunca hacen algo porque les resulta conveniente sino porque es importante para el niño.*Son capaces de posponer sus propios deseos para dar paso a las necesidades fundamentales del niño.*Son estrictamente consistentes cuando se trata de proteger la integridad y el equilibrio de sus hijos.*Entienden que educar es algo más que trasmitir conocimientos. Y que formación no es sólo información, sino autodisciplina y sacrificio.*Antes de dar un permiso o aceptar un plan, primero evalúan si son apropiados o convenientes para el niño.*Entienden que la tolerancia excesiva deforma el alma infantil.*También entienden que la necesidad de “dar sin ton ni son”, complacer “por sistema” o sobreproteger, guarda relación con su propia urgencia de aliviar sentimientos de culpa o sentirse como padres buenos y generosos.*Tienen una vida propia y no se sienten mal si se divierten o se toman vacaciones sin los hijos.*No necesitan, para sentirse bien, que sus hijos estén siempre de acuerdo con sus decisiones, ni que sean perfectos o exitosos, ni que estén siempre en buena tónica con ellos. Son capaces de frustrarlos cuando es necesario, sin sentirse mal.*Han traído sus hijos al mundo para hacerlos independientes, no para convertirlos en un apéndice de ellos mismos. Gracias a esa actitud les facilitan que se vayan de la casa cuando les llegó la hora.

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