Memoria y TCM

Agosto 16, 2015 - 12:00 a.m. Por: Carlos E. Climent

La preocupación de los adultos mayores por la disminución de su memoria es cada vez mayor. Si ello corresponde a una merma objetiva de las funciones cognitivas o se trata más bien del miedo que todos le tenemos al Alzheimer, es asunto que requiere una investigación en cada caso particular. No existe una solución definitiva ni para el declinar normal de la memoria con el paso de los años, ni para las distintas formas de demencia, pero tenemos la esperanza que sencillos cambios en ciertos hábitos puedan tener efectos en su prevención o atenuación.El 98% de los triglicéridos consumidos diariamente, como grasas animales y prácticamente todos los aceites, son de cadena larga. Por su gran tamaño no traspasan la barrera hemato encefálica y por ende no contribuyen mayormente a la nutrición cerebral. En cambio sí tienden a depositarse como grasa.Por su lado, los triglicéridos de cadena media (TCM) que se encuentran en el aceite de coco en generosas cantidades, al descomponerse en cetonas (“ketones”) en el hígado, viajan por vía sanguínea sin depositarse en los músculos como grasa. Por tratarse de moléculas pequeñas, traspasan la barrera hemato encefálica, entran directamente al cerebro, se constituyen en fuente de energía para las neuronas y por esa vía parecen mejorar la función cognitiva.Diversos investigadores (1 y 2, entre muchos otros) están utilizando TCM para tratar una variedad de trastornos neurodegerativos. A este respecto es interesante revisar el relato de la Dra. Mary Newport (Ketones and Alzheimer) sobre su esposo Steve, un contador público que tenía 51 años cuando comenzaron los primeros problemas de memoria y depresión.A los 56 años era incapaz de realizar los cálculos más sencillos y empezó a perderse en calles conocidas, no podía leer, ni correr y su personalidad y su sentido del humor desaparecieron.Se le diagnosticó una forma temprana y muy agresiva de Alzheimer. Después de intentar varios tratamientos sin haber logrado ningún progreso, dio con la literatura correspondiente a los triglicéridos de cadena media. Y empezó a darle a su esposo 7 cucharaditas de aceite de coco cada día.La mejoría de varios de sus funciones cognitivas fue evidente a las dos semanas de haber empezado a recibirlo y en 37 días fueron mejorando otras funciones, volvió a correr, comenzó a leer y entendía lo que leía.Esta historia se ha convertido en un estímulo para la investigación científica al respecto de la relación aceite de coco y fallas de memoria.Si bien los resultados no son concluyentes ni aplicables a todos los casos, es importante que los interesados escuchen el relato de esta médica, para que cada cual saque sus propias conclusiones. Y tratándose de una medida alimentaria tan sencilla e inocua bien se puede tener en cuenta, en especial si se están experimentando fallas de memoria.1. Henderson, S. et al, Ketogenic agent in mild to moderate Alzheimer Disease, Nut. and Met., 2009, 6:312. Stafstrom, C.E., The ketogenic Diet, Frontiers Pharmacology, 2012, 3: art59

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