Manejo familiar del paranoide

Manejo familiar del paranoide

Noviembre 15, 2015 - 12:00 a.m. Por: Carlos E. Climent

A pesar de la enorme dificultad que representa el manejo de un paranoide en casa, los miembros sanos de la familia no tienen otra alternativa que hacerlo ellos mismos. Pues ni el manejo de esta persona se puede delegar a nadie, ni el verdadero paranoide va a aceptar que está enfermo; en consecuencia jamás irá al psiquiatra o al psicólogo. Así que la familia está sola frente a la desconfianza, la rigidez, las actitudes controladoras, la hostilidad, las acusaciones y la inestabilidad emocional del enfermo. Todo lo anterior reforzado por su gran habilidad para mantener una fachada de aparente normalidad hacia el exterior con la cual logra pasar desapercibido ante los extraños con quienes no convive. Las recomendaciones para el manejo incluyen:* Fortalecerse. El fortalecimiento de la parte sana de la familia envía un mensaje claro al enfermo en el sentido de que ya no le será tan fácil seguir manipulando a todos con sus planteamientos irracionales, porque ya no asustan a nadie. Las confrontaciones se hacen una vez que los interlocutores sanos se sienten más seguros.* Escoger, para las primeras confrontaciones, asuntos relativamente menores en los cuales la parte sana de la familia va tomándose confianza, va probando su fortaleza y va evaluando los efectos que en el enfermo tienen tales careos.*Ser cuidadoso, pero no seguir paralizado por el miedo a las actitudes amenazantes del enfermo.* Poner límites, sin asustarse, a los insultos, agresiones, abusos y a las acusaciones irracionales que el paranoide hace con gran naturalidad. * No “morder el anzuelo”, es decir no dejarse enganchar en interminables discusiones en las cuáles el paranoide se mueve como pez en el agua. Recordar que además de resultar inútiles y terriblemente desgastantes, el interlocutor sano tiene todas las de perder.* Comprender que el haber mantenido esta fachada de aparente normalidad ha significado un desgaste psicológico enorme que ha contribuido a la desmoralización de todos los miembros sanos de la familia. Lo cual se traduce en apatía o desgano para hacer confrontaciones.El manejo nunca es fácil, pero se agrava cuando: *Hay desinformación y debilidad de la parte sana de la familia.*El enfermo además de tener el poder económico es un gran manipulador y nadie tiene ascendencia sobre él. *El problema lleva mucho tiempo de evolución.*Los cuestionamientos realizados han sido débiles. Si bien los años de convivencia con la dictadura de un paranoide han reducido a la humillación a toda la familia y la tienen postrada en la pasividad, hay que fortalecerse y tratar de buscar alianzas con las partes confiables del entorno cercano a quienes se comunicará la naturaleza de la enfermedad. La búsqueda de alianzas no es tarea fácil porque la gente que vive por fuera del núcleo familiar no entiende que semejante patología pueda coexistir con una fachada exterior tan impecable como la que conocen. Por esa razón hay que entender que las aclaraciones deben ser repetidas varias veces.

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