Lobo con piel de oveja

Mayo 04, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlos E. Climent

Hay tres condiciones clínicas que representan un perjuicio grande para todo el mundo: padres, hijos, cónyuges, socios, amigos, conocidos y demás allegados. El antisocial (sociópata), el narcisista y el ‘borderline’ constituyen una trilogía de graves trastornos mentales donde lo más llamativo es la habilidad de estos enfermos para dar una apariencia de una gran normalidad. Un nuevo libro del autor, que ya está en librerías, busca contribuir al conocimiento del tema para que la gente del común se pueda proteger de las acciones de estos personajes (1). En esta columna y a manera de abrebocas se discute el tema del antisocial escondido detrás de una aparente normalidad, es decir el lobo con piel de oveja, a quien tipifican una o varias de las siguientes características:*Irresistiblemente atractivo y seductor. Los que recién lo conocen lo suelen calificar con superlativos como divino/a, irresistible, brillante, espectacular, etcétera. Juicio que tarde o temprano terminan modificando.*Personaje frío e imperturbable dado a tomar decisiones perjudiciales contra personas cercanas y lejanas sin temblarle la mano y sin sentir remordimiento de ninguna clase. * Artista del fingimiento que no ama ni sufre por nadie.*Reincidente que no aprende de la experiencia. Promete una y otra vez pero recae con facilidad pasmosa, justifica sus acciones y vuelve a caer. Todo con el apoyo de los ingenuos de siempre que han facilitado las reincidencias al no poner límite efectivo alguno.*Incapaz de ponerse en los zapatos del otro (en la jerga psicológica, carente de empatía) lo que le permite permanecer imperturbable frente al sufrimiento y las circunstancias trágicas que viven los demás.*Hipócrita por excelencia. Soberano/a del disimulo. Con aura de inocencia impostada y pulida fachada con la cual oculta sus intenciones, siempre perversas.*Calculador meticuloso, maestro en las artes de la manipulación. Usa a la gente, los familiares, los socios, los copartidarios, a quien sea, para su beneficio personal.*Políticos desleales, cargados de promesas que (ellos saben) nunca cumplirán y a quienes caracteriza-fundamentalmente-su incapacidad para distinguir el bien del mal. Manejan sus relaciones de manera doble convirtiéndose en los clásicos correligionarios mentirosos que si no traicionan a la primera oportunidad es porque estratégicamente no les conviene. Saben esperar con paciencia. Determinan mejor que nadie de cuánto tiempo disponen para dar el golpe de gracia. Sorprendentemente semejantes características tan repugnantes, no impiden que capturen votos de la legión de ingenuos de quienes no volverán a acordarse sino hasta las siguientes elecciones. ¿Si estos personajes siniestros tan bien maquillados violan las más elementales normas sin inmutarse y no respetan nada porqué van a respetar la sociedad que los elige? (1) Carlos E. Climent ‘La locura lúcida’, Editorial Panamericana, Abril 2014 carlosecliment@gmailcom

VER COMENTARIOS
Columnistas