Las amenazas del paciente irracional

Las amenazas del paciente irracional

Noviembre 29, 2015 - 12:00 a.m. Por: Carlos E. Climent

Unos padres que vienen sufriendo hace años con un hijo muy problemático, llegan a consulta asustados porque los ha amenazado con agredirlos o con suicidarse, si no le dan lo que él airadamente les exige. Esta situación los ha puesto en una sin salida que ellos no saben cómo manejar.La familia con la situación descrita ha funcionado toda la vida bajo el lema de que "la ropa sucia se lava en casa" y se ha aguantado por demasiado tiempo las conductas absurdas del hijo, negando que se trata de un enfermo mental. Con el paso del tiempo los problemas van escalando y los padres llegan a consulta cuando el manejo del caso ya se les ha salido de las manos. En un principio era un niño desafiante siempre al borde del abismo. Pero la pasividad de los padres y la actitud voluntariosa del joven hacen que lo que parecía “un simple malcriado”, abusivo y patán se convierta en un ser agresivo.Solamente cuando vieron el peligro decidieron preguntarse: “¿Cómo fortalecernos frente a un hijo que nos tiene aterrados con sus amenazas?El fortalecimiento frente a un familiar amenazante debe tener en cuenta varios factores. *Si frente a conductas abusivas reiteradas las víctimas no han hecho nada, significa que han facilitado la agresión y son responsables, en buena proporción, de lo que les ocurre. Ya sea por débiles, por cómodos, por ingenuos, por asustados o por todas las anteriores. *Como nadie tiene porque vivir bajo amenazas, si la intimidación es seria, lo que se necesita no es un psiquiatra. Este caso requiere la intervención de las autoridades competentes y probablemente los servicios de un abogado. Recordando que irracionales pueden ser padres, cónyuges o cualquier otro pariente cercano o lejano.*Cuando se trata de una amenaza suicida el problema sí es para un profesional del comportamiento que se emplee a fondo para determinar el tamaño del riesgo suicida. Algo difícil porque nunca se sabe si la persona va a llevar o no a cabo sus ultimatos. Incluso para los clínicos más experimentados, la determinación del riesgo es asunto complicado, pues no existen pruebas exactas para evaluar la magnitud del riesgo. Este “recorderis” sobre la complejidad de la evaluación es para insistir en que esta función no debe ser nunca asumida por la familia sola. *Una vez que un profesional competente ha evaluado el tamaño del riesgo, se procede a la imposición de límites bajo supervisión. Situación que se hace difícil en la medida en que la familia haya pasado mucho tiempo bajo el reinado del miedo a manos de un enfermo. Pues ello equivale a haber aceptado una dictadura por intimidación. *Quien se acostumbra a ese "status quo" ha concluido que tiene que aguantarse cualquier situación, por grave que sea, porque no visualiza una solución y concluye que no hay nada por hacer. Pero si las personas objeto de amenazas han sido capaces de corregir algunos de los puntos mencionados, están en el camino a fortalecerse. Así tendrán mejores posibilidades de ayudarle al paciente y de paso proteger su propia integridad.

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