La consecuencia de la falta de límites

Abril 24, 2015 - 12:00 a.m. Por: Carlos E. Climent

Hace años escribí una columna que se titulaba "¿Por qué será tan desagradecido si yo se lo di todo?". La respuesta es obvia: “Porque se lo dio todo”.El desagradecido es irresponsable, atenido y esencialmente mediocre. Las razones de tales conductas son múltiples pero lo más seguro es que tengan que ver más con una crianza de excesos y unos límites deficientes, que con la genética. Nadie nace desagradecido ni mediocre. Se va gestando gracias a unos padres que necesitan complacerse gratificando.El mediocre abunda en hogares regidos por la creencia errónea de que el amor consiste en dar de manera ilimitada. Muy frecuentemente los padres están compensando por lo que ellos no recibieron de niños. Si en su infancia sufrieron excesos disciplinarios y privaciones económicas, al convertirse en padres serán tolerantes en exceso y darán ilimitadamente. Es decir harán lo contrario para, supuestamente, evitarles la humillación de “la tiranía y la pobreza”. En consecuencia terminan siendo inconsistentes y crían irresponsables incapaces de resolver sus propios problemas.La receta para producir un mediocre incluye unos padres asustados que no exigen, sino que llenan a los hijos de excesos que se otorgan sin merecimiento.El irresponsable nunca cumple con sus deberes y se va convirtiendo en un problema cada vez mayor. De niño extenúa al padre más paciente a punta de disgustos, de adolescente es un dolor de cabeza para el colegio y de adulto se constituye en una carga para la sociedad.Los padres reaccionan cuando no les queda más remedio que aceptar la realidad. Ya sea porque el hijo está a punto de ingresar al mundo de los adultos o porque ha ocurrido un desbordamiento de las conductas irresponsables:*Empiezan a hacerse notorias las conductas preocupantes del hijo que van desde el uso de marihuana y otras drogas como el alcohol, hasta problemas disciplinarios de dimensiones cada vez más graves.*Los problemas ya no pueden ser atenuados por las influencias a nivel de la institución educativa.*Han pasado muchos años de un mal manejo disciplinario.*Los mensajes preocupantes empiezan a llegar simultáneamente de varias fuentes (parientes, amigos, profesores o conocidos).*Surgen demandas legales.Pero como cualquier momento es susceptible de intervenciones correctivas, algunas de las medidas que se pueden intentar incluyen:*Un compromiso de ambos padres para realizar un cambio verdadero que impida que el vástago se aproveche de la debilidad de cualquiera de las partes.*Convertir en mensajes claros, contundentes, justos y realizables, las comunicaciones tibias, temerosas, gaseosas y tolerantes.*Consistencia para no ceder ante las dificultades, ni ante las tentaciones de la comodidad.*Determinación para no permitir el regreso a la patria boba que hasta ahora ha guiado la crianza.Decir SI es muy fácil, pero el verdadero amor, el que suele asociarse a la excelencia, la responsabilidad y la satisfacción personal, requiere disciplina, límites y una renuncia a la complacencia parental.

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