Historia natural de un desastre psicosomático

Abril 20, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlos E. Climent

Giovanna es una excelente economista de 31 años que logró independizarse de sus padres gracias a que consiguió un contrato en Londres una vez se graduó de la universidad a los 22. A los 26 presionada por la familia que le estaba solicitando ayuda por la crisis económica por la que estaban atravesando los negocios familiares deja su puesto, viaja a Colombia y empieza a vivir y trabajar con su familia. A los 27 se casa, más por salir del entorno familiar pues nunca se sintió enamorada, y rápidamente queda embarazada. Durante todo el embarazo sufre de náuseas severas que después del parto fueron reemplazadas por una variedad de síntomas gastrointestinales como intolerancia a los alimentos, inapetencia, cólicos, distensión abdominal y períodos de estreñimiento alternados con diarrea.Los síntomas se han vuelto incapacitantes y la llevan a iniciar la romería por los consultorios médicos. Le han realizado una multitud de exámenes médicos sofisticadísimos. Los diagnósticos han sido tan variados como inespecíficos, entre otros, parálisis estomacal sin causa precisa, síndrome de intestino irritable, dispepsia en estudio, etcétera. La paciente lleva unos tres años enferma y cada vez se siente peor a pesar de los múltiples medicamentos que recibe.Dos aspectos saltan a la vista. Una grave sensación de impotencia, pues se encuentra atrapada en una “sin-salida” familiar-laboral-conyugal que se ha ido agravando con el paso del tiempo. Un innegable deterioro de su salud que corre paralelo con la obsesión de los especialistas por mirar la minucia del tracto digestivo, al tiempo que ignoran al ser humano y sus circunstancias.En resumen, Giovanna no tiene ningún problema orgánico identificable que sea tratable ni por medicamentos ni por cirugía, pero sigue en manos de un sistema médico que no la va soltar hasta encontrar “la causa” del problema o hasta que el paciente se extenúe en el proceso.Hasta la fecha no ha escuchado un sólo mensaje alentador aclarándole que:* Si los múltiples exámenes, de la más altísima tecnología, no han mostrado nada es probablemente porque no tiene nada orgánico.* Lo más importante es destruir el mito tan arraigado en su alma: “Yo sufro de un grave problema médico sin solución”.* Si mejoran su estado de ánimo depresivo, su desmoralización y su desesperanza y se libera del trapiche (médicos-familia) en el que lleva desgastándose tanto tiempo, las posibilidades de mejoría de sus síntomas son muy grandes.* Su vida podría mejorar considerablemente si se sacude de muchas de las presiones que la abruman.* Su desastre psicosomático está relacionada con la gran desesperanza que le generan su entorno y sus circunstancias personales, laborales y conyugales.* Tales circunstancias son modificables y ella no está condenada a seguir así hasta el fin de los tiempos.Pero para mejorar su estado tiene que armarse de valor y dar los pasos concretos para cumplir con sus propias metas, no con las de los demás. carlosecliment@gmail.com

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