Hipócrates en el olvido

Septiembre 13, 2015 - 12:00 a.m. Por: Carlos E. Climent

Paralelo con sus enormes progresos, a la medicina contemporánea le han caído varias plagas entre las que se destacan la brutal deshumanización y la sumisión de los médicos a intermediarios sin alma. Estos últimos exigen a sus afiliados, a cambio de honorarios “por cliente” muchas veces inferiores a los de una peluqueada, el atender un número inmanejable de pacientes por hora, con lo cual se acabó la relación médico-paciente.Las incursiones médicas recientes me han servido para constatar cuan poco se tiene en cuenta el Juramento Hipocrático que todos los médicos leemos el día del grado sobre la forma “santa y pura” como debemos practicar el arte de la medicina. Y me han llevado a redactar, con todo respeto, una versión actualizada de dicho documento pues muchas cosas han ocurrido en el ejercicio de la medicina en los últimos 26 siglos.No se trata de jurar por Esculapio, Higía y Panacea, ni de poner como testigos a todos los dioses y diosas, ni de negarse a la administración de venenos. Hoy en día se espera que el médico:*Atienda a su paciente cumplidamente. Sin hacerlo esperar largas jornadas en salitas atestadas de gente afligida, no solamente por sus problemas médicos, sino por el televisor que vocifera los programas más grotescos. * Se levante de su silla, en el momento de recibir al paciente y lo salude con respeto.*Durante toda la entrevista mire a los ojos a su paciente, no a su computador, ni a su celular.*Escuche con atención al paciente y le conceda un tiempo suficiente para contar su historia y hablar de sus síntomas.*Durante la consulta no atienda ningún asunto personal a no ser que se trate de una emergencia, a la cual le dedicará unos segundos, pidiendo excusas previamente a su paciente. *Elabore una historia clínica que le permita conocer las circunstancias fundamentales que rodean a su paciente, así no correspondan a su especialidad.* Realice siempre un examen físico.* Haga diagnósticos y proponga tratamientos basados en la integración de su conocimiento científico, la información recogida y sus observaciones clínicas.*Tenga en cuenta, y discuta con su paciente, los posibles efectos secundarios de los tratamientos propuestos, las interacciones medicamentosas y el costo del tratamiento.* Se abstenga de realizar procedimientos riesgosos o no suficientemente probados, por publicitados que estén.* Ilustre y guíe con un informe del caso particular que sea considerado, claro y práctico que se le resume al paciente al final de la consulta.*No utilice la consulta para “brillarse el ego” o criticar a los colegas que lo han atendido previamente, a no ser que se trate de errores flagrantes o conductas impropias. *Ante la duda busca una segunda opinión.*Entienda que su función debe ir más allá de la de un simple tecnólogo experto en un procedimiento.*Recuerde que siempre, aún en el caso más difícil, es posible decirle algo esperanzador a la persona asustada que viene en busca de alivio a sus dolencias.

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