El personaje del año

El personaje del año

Septiembre 24, 2017 - 05:00 a.m. Por: Carlos E. Climent

Como principio de salud mental me he propuesto desde hace muchos años, y así se lo vengo recomendando a mis pacientes, el no ver noticieros escandalosos de televisión especialmente en las horas de la noche, con el objeto de evitar el insomnio. Y de la misma forma, esquivar los noticieros portadores de la chiva radial, con el fin de preservar la paz interior. Pues se sabe que el éxito de estos medios se nutre del morbo y cualquier noticia que provenga de tales fuentes solo lleva al desasosiego.

Pero por falta de algo mejor, y por ir conduciendo un vehículo, me topé en la radio con una entrevista que una distinguida periodista le estaba haciendo a un barón electoral de la costa atlántica. Este personaje, con gran frescura denunció sucias maniobras realizadas por él y por sus supuestos detractores, con lo cual desnudó chantajes, roscas, favores y sobornos que originados en los más altos dignatarios, han ido llevando al país a niveles inimaginables de corrupción.

Tal vez por no ser un habitual de estos programas no había dimensionado la “normalidad” con la cual estos temas se tocan, ni el grado de desfachatez al que ha llegado el delincuente.

El barón de marras posa de víctima de una coerción, siendo que se trata de una simple transacción comercial entre personajes similares. Expertos en tasar el precio de cada cual, que volvieron “norma” el chantaje a fuerza de repetirlo y que conocen bien lo que hay que pagar por ciertos favores.

Pero no es solo el desparpajo obsceno de alguien que tuerce la ley para beneficiarse. Su simplista planteamiento tipifica algo mucho más grave: la desvergüenza, la tranquilidad y la naturalidad con la que defiende argumentos indefensibles. Y por supuesto, la forma hábil como transita por instituciones, otrora sagradas, con el fin exclusivo de ponerlas a su servicio personal, desnudando de paso el nivel de degradación al cual han llegado la justicia y la política desde lo más alto.

Pero sirvió para profundizar con una claridad aterradora las sucias maniobras que utilizan desde los más insignificantes “mandos medios” hasta expresidentes de las más altas cortes, pasando por todos aquellos que aspiran a elegirse o reelegirse con el único propósito de lucrarse personalmente.

Ante tan gigantesca avalancha, de la que cada día se revelan nuevos delitos, no es posible que funcionarios y jueces honrados permanezcan callados asistiendo impávidos a esta bacanal del crimen. Esperamos que este estado de cosas los anime a salir de su silencio y a denunciar las componendas de que tengan noticia, con lo cual se empezaría el largo proceso de devolverle la dignidad a la justicia.

En el entretanto, quiero postular como personaje del año 2017 al factor que ha logrado penetrar la sociedad como nunca antes, el CINISMO, así con mayúsculas, por tratarse del nutriente fundamental de la inmoralidad. Pues se trata del arma principal con la cual el corrupto logra con asombrosa facilidad, como lo señala Oscar Wilde, “conocer el precio de todas las cosas y el valor de ninguna”

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