El patito feo de la psiquiatría

Noviembre 23, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlos E. Climent

Ignorado y temido por casi todo el mundo, el trastorno “borderline” de la personalidad, circula a sus anchas sin ser reconocido. Variosson los responsables de este estado de cosas: Los especialistas, por considerarlo de mal pronóstico, recibirlo con desgano y despacharlo rápidamente con una prescripción dirigida a controlar los síntomas más llamativos (ansiedad, depresión, adicciones), pero sin tocar el problema de fondo. Los pacientes que lo sufren se la pasan de consultorio en consultorio sin darse cuenta que la fuerza que alimenta su gran patología no es la droga, ni el síntoma, sino su impulsividad destructiva que se encarga de sumirlos en una vida caótica. No saben a qué diablosobedecen sus arranques impulsivos que los mantienen en una cuerda floja permanente. Muchos recurren a las drogas como una forma de auto-tratamiento. La marihuana les da tranquilidad pero los desmotiva para cumplir con la vida responsable de los adultos. El alcohol los desinhibe y les da la semblanza, momentánea, de una vida social más participativa. La cocaína les da la fuerza para salir de su agujero negro, pero rápidamente los vuelve a hundir en su infiernito personal. Con el rótulo de “drogadicto”, son remitidos a una institución especializada donde pasan un tiempo, pero al salir casi invariablemente recaen porque el diagnóstico se ha enfocadohacia una farmacodependencia y se ha ignorado el elemento “borderline” que la alimenta.Por su parte, la familia desconcertada observa impotente como su ser querido se va hundiendo en un mar de comportamientos tan preocupantes como incomprensibles.El poder maravilloso del diagnóstico correcto me lo aclaró una paciente con toda una vida a cuestas de auto destrucción, al decirme que lo mejor que le había pasado era saberse “borderline”. Pues finalmente había entendido porqué: • Era tan inestable y tan brutalmente impulsiva• Se le ocurrían las cosas más absurdas en los momentos más inoportunos.• Había hecho tantas “bestialidades” en su vida• Tomaba decisiones tan locas• No podía vivir sin las drogas• La vida de la gente normal le resultaba tan aburrida, y se enganchaba con las personas más indeseables.• Se había pasado la vida casando pleitos hasta con su sombra. • Detestaba a quien le viniera a hablar de “la maldita realidad”, cuando lo que ella quería era que el resto del mundo se acomodara a ella y seguir una vida de sobresaltos, pues “eso” era lo que la mantenía viva. Simplemente......porque era una “borderline”Nota: La presentación en sociedad de este y otros trastornos mentales, tuvo lugar el jueves pasado en la Biblioteca Departamental durante el lanzamiento en Cali del libro “La locura Lúcida” ante un centenar de cálidos y activos participantes. Allí, con Carlos Mirandaa bordo, le quitamos la condición de mito a varios temas espinosos. Agradecimiento: A todos los asistentes, al Gobernador Ubeimar Delgado, a Aura Lucía Mera, a otros destacados periodistas de la ciudad, a Beatriz Otero, a Juan Carlos Uribe, gracias por una noche espléndida de conmovedoras revelaciones.

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