El manejo del demonio de los celos

Febrero 27, 2015 - 12:00 a.m. Por: Carlos E. Climent

Si la convivencia con una persona sana, flexible y generosa tiene sus tropiezos, vivir con alguien con un trastorno severo de la personalidad, puede llegar a ser una pesadilla. Pues se trata de enfermos con variadísimas patologías que incluyen, entre muchos otros, a los obsesivos, dependientes, pasivo-agresivos, “borderline” y paranoides. La dificultad en la relación con estos personajes depende de la severidad y la naturaleza de sus síntomas y de la capacidad del enfermo para aceptar o no su condición. Si bien cada caso se evalúa individualmente, es necesario entender que desde el momento en el cual la elección de compañera/o recayó sobre una persona con un trastorno severo de la personalidad la vida familiar tomó un rumbo tormentoso. El caso en discusión, una de las posibles manifestaciones de la personalidad paranoide, es el celoso patológico. A quien tipifican la desconfianza sistemática, el rencor, la terquedad, su gran habilidad para generar conflictos, su total intolerancia a la crítica y su perenne suspicacia (siempre siente que están en su contra). Si se quiere evitar un rompimiento innecesario y darle una oportunidad a la relación antes de una separación definitiva, se debe proceder a poner límites y hacerle frente a la patología del enfermo de la manera más clara posible. Confrontar es un sueño que muchas parejas del celoso han contemplado en secreto pero que no suelen realizarlo por miedo a las retaliaciones: “Si lo confronto me abandona y se va con otro/a… me pega…me deja sin nada…prefiero aguantarme…además me hace mucha falta”.Una estrategia alternativa al silencio sumiso es armarse de valor y enfrentar al enfermo: “El problema no soy yo, sino tus celos enfermizos que no resisto más”.“No es falta de amor, estás enfermo/a y no lo aceptas”. “No quiero convivir con alguien cuyo principio vital es la desconfianza”.“Me merezco una vida sin sobresaltos y sin acusaciones absurdas”.“No me voy a someter más, ni voy a someter a mi familia a la tiranía de tu enfermedad” “No me voy a seguir relacionando con el demonio que habita dentro de ti” “Si no eres capaz de controlar tus celos irracionales voy a tomar distancia”“No me voy a disculpar nunca más por las acusaciones falsas de tu mente enferma”.“Cuando tus celos dejen de gobernarte, humillarme y agredirme, de pronto, podré volverme a relacionar contigo”.“Si después de un tiempo prudencial las cosas no cambian entonces sabré que no hay nada que hacer y me distanciaré definitivamente”Los señalamientos de esta clase (aplicables con sus debidos ajustes a otros trastornos de personalidad) pueden aumentar el riesgo de retaliación. Por esta razón, cada cual debe documentarse, evaluar sus propios peligros y tomar las medidas preventivas protectoras del caso antes de presentar el memorial de agravios. Pero lo cierto es que si la víctima no reacciona con fortaleza, el problema seguirá inmodificable hasta el final de los días, pues se trata de una enfermedad crónica cuyo pronóstico es reservado.

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