El efecto hipnótico del eufemismo

Diciembre 07, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlos E. Climent

Están paralizados quienes llaman:“Entrador” a quien es francamente “inapropiado o incluso abusivo”.“Irresistible” al “caza-fortunas” que entra a los círculos más íntimos de una familia que no alcanzó a prender las alarmas antes del atraco, porque estaba hipnotizada por la seducción.“Vivo” al “ventajista” que siempre busca el perjuicio del otro en cualquier transacción y para quien el objetivo no es ganar en franca lid, sino ventajear. Si se quiere ser más preciso se lo podría llamar “antisocial” pues se trata de conductas que riñen con las normas establecidas por la sociedad. Pero el término más adecuado para este sujeto sería “criminal” pues tales conductas con seguridad están inscritas en el código penal. Para explicar la gran proliferación de “los ventajistas” en la actualidad hay que entender que ésta sociedad batió los récords mundiales de la corrupción. En consecuencia el jugar con ventaja es considerado una cualidad, no un defecto.“Diplomático” al “humillado”. A diferencia de éste último, el diplomático de verdad ejerce su profesión con dignidad y jamás entrega su honor, o el de sus representados, por miedo a las represalias.“Aguantador y comprensivo” al “traga-sapos” capaz de echarse cualquier mentira para acomodarse a todo lo que le permita mantener las posiciones de conveniencia, el puesto, los favores del poderoso o la fachada de la familia perfecta. Esta pasividad tolerante oculta la verdadera vocación de esclavo que rige los actos de este personaje.“Necio o rumbero” al cónyuge “traicionero, putañero y desleal”. La condescendencia del cónyuge ingenuo es la que ha permitido que esa “joya” de marido haya completado décadas poniéndole los cachos sin que nada pase. Decir “mi marido es muy inquieto”, cuando lo que ha sido es reiterativamente infiel, resume la manera de acomodarse pasivamente a las exigencias de una sociedad que aplaude sin sonrojo los comportamientos indecentes del macho alfa. Ella ha tolerado esas conductas por múltiples razones entre las que se destaca el silencio que ella misma denomina (utilizando otro eufemismo) “temor a confrontar”, cuando en realidad es “tontería ilusa”. Ella viene a quejarse sólo cuando alguna amiga le muestra pruebas irrefutables y cuando los hechos se han vuelto descarada y públicamente bochornosos.“Insoportable” al hijo “irresponsable, desconsiderado y atenido”. Esa es la clásica postura de padres débiles, consentidores y asustados para referirse al vástago problemático que, totalmente dependiente de sus padres, se ha vuelto una pesadilla, pues se cree con derecho atodo sin haberse ganado nada. A esta plaga de tantos hogares, los propios padres la fueron posicionando con los años. Situación que los convirtió en patéticos peleles de un dictadorzuelo ridículo que, en privado, atemoriza, maltrata y exige, pero que no cumple con sus obligaciones.*Manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante.

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