Efectos destructivos de la angustia

Julio 03, 2016 - 12:00 a.m. Por: Carlos E. Climent

La experiencia clínica demuestra que mientras la persona está muy ocupada o resolviendo problemas del día-día, puede aguantar las más adversas circunstancias en su vida sin que su cuerpo manifieste sufrimiento. Pero el estrés crónico se acumula de manera sutil así la gente lo pretenda disimular. Y es solamente cuando una crisis deja al descubierto la realidad, que la patología física hace su aparición.Un episodio de vértigo cae como un rayo sobre la humanidad de la viuda de un hombre que ha estado postrado muchos meses por una grave enfermedad. Ella toleró, aparentemente sin consecuencias para su equilibrio, el sufrimiento de largos meses de emergencias, incomodidades, trasnochos, exámenes, tratamientos y visitas a clínicas y a médicos acompañando a su cónyuge enfermo. Pero cuando su esposo muere, y supuestamente termina el largo martirio, aparece el vértigo con una fuerza demoledora.Una virosis común y silvestre se puede convertir, en cuestión de horas, en unabronconeumonía severa que termina en una hospitalización de urgencia. Al llegar al hospital, el paciente no cuenta (pero tampoco le preguntan) sobre los aspectos importantes de su vida. Por ejemplo, las angustias familiares o económicas que lo vienen agobiando de meses atrás.Un dolor de cabeza incapacitante que aparece de repente y sin ninguna explicación puede ser el resultado de una situación interpersonal conflictiva. Si bien nadie le prestó atención y sobre ello nadie habló, ese es el factor preponderante que ha facilitado la aparición del síntoma.Los anteriores son tres ejemplos de lo que llega, miles de veces todos los días, a urgencias de los hospitales y a la consulta de médicos generales y de especialistas. En cada uno de los casos hay una buena razón médica para consultar y un tratamiento médico paraimplementar. Pero el sistema de salud, los médicos y el propio paciente no le reconocen el justo peso a los factores que hay más allá del síntoma físico.La situación de estrés no resuelta ocasionó un proceso de angustia que se fue haciendo crónico y alimentó un cuadro depresivo incipiente que agravó toda la situación clínica. El estrés que han vivido estas tres personas durante meses ha producido un colapso del sistema inmunitario de defensas del organismo que se ha manifestado, en cada uno de los casos, a través del síntoma específico.El tratamiento integral comprende medidas médicas específicas para atacar el síntoma, pero también la revisión de las circunstancias que han llevado a la persona a la crisis. Ya que además de los fármacos para combatir el vértigo, los antibióticos para reducir la infección, los analgésicos para aliviar el dolor y los psicofármacos para disminuir el pesimismo ansioso, el control efectivo del estrés se logra rompiendo el ciclo de ansiedad-disimulo- depresión-enfermedad orgánica-ansiedad.Este endemoniado círculo vicioso lo puede intervenir el médico dedicándole tiempo a escuchar a su paciente y a entender la importancia de los conflictos interpersonales y de las preocupaciones que lo agobian.

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