Cerebro de Pan

Julio 16, 2015 - 12:00 a.m. Por: Carlos E. Climent

El doctor David Perlmutter en el libro cuyo título encabeza esta columna (Grijalbovital, Mayo 2014) aclara los efectos devastadores que tienen el gluten y el azúcar sobre el cerebro.Entre muchas otras informaciones seriamente documentadas dice que el gluten tiene efectos dañinos sobre el tracto digestivo y el cerebro y contribuye a otros trastornos como la ansiedad, el estrés, la depresión, la diabetes y los trastornos dermatológicos.El énfasis mayor de este revelador documento es sobre el cerebro donde una alimentación desbalanceada produce los efectos más destructores que agravan los problemas de memoria y la enfermedad de Alzheimer.El autor es un neurólogo norteamericano pionero en las investigaciones sobre las enfermedades neurodegenerativas que aclara de manera convincente que muchos de estos trastornos se pueden mejorar gracias a cambios en la alimentación.Cuando los médicos piensan en el gluten como un problema para el paciente sólo están interesados en si hay una enfermedad celíaca, lo cual es una rareza estadística. En cambio pasan por alto la intolerancia menor al gluten que afecta a millones de personas produciéndoles innumerables síntomas.La medicina moderna hace un gran énfasis en lo perjudicial que son las grasas y los niveles de colesterol ligeramente elevados, pero poco énfasis le presta a la ingesta de harinas de trigo, otroscarbohidratos y dulces, siendo estos los verdaderos enemigos de la salud. Algo que la dieta de Atkins ya había aclarado hace tiempo.No se le presta mucha atención al nivel ligeramente elevado de azúcar en ayunas porque todavía no se ha convertido en un trastorno endocrino, cuando en realidad es una señal que debería considerarse seriamente ya que podría ser el comienzo de una diabetes.Si bien el gluten tiene efectos claros de molestias del tracto digestivo como gases, distensión abdominal, cólicos y otros síntomas gastrointestinales, la medicina moderna poco hace al respecto. Se limita a tratar los síntomas con algunos medicamentos pero no se dan recomendaciones dietéticas puntuales.Si esto ocurre con el tracto digestivo, a nivel del sistema nervioso central la situación es más grave. Pues se ha desestimado el papel destructivo del gluten y otros carbohidratos que producen severos procesos inflamatorios íntimamente ligados a enfermedades degenerativas del cerebro.Estimulado por el multimillonario negocio de las estatinas (fármacos diseñados para bajar el colesterol), el sistema médico a nivel mundial le tiene declarada la guerra al colesterol. Lo anterior, como si éste fuera el gran enemigo de la salud, cuando en realidad es el alimento esencial para para la protección del cerebro y para el adecuado funcionamiento de las neuronas.Para mantener un cerebro sano es fundamental revisar las rutinas alimentarias de cada cual. Y si las observaciones del autor son tan revolucionarias como se presentan en este libro (altamente recomendable), estamos frente a un aporte importante que no se puede desatender. En próximas columnas se ampliarán temas relacionados.

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