Instantáneas

Agosto 20, 2017 - 06:55 a.m. Por: Carlos Duque

El optimista apuesta a ganar, el pesimista ya perdió.

En lugar de combatir los problemas muchos se dedican a luchar contra las soluciones.

Odebrecht es apenas el hedor del cadáver de ese país corrupto, cínico, indolente y politiquero que nos negamos a enterrar.

No importa por quién fue tu voto, todos terminamos votando por los contratos de Odebrecht.

Esa estúpida pretensión de querer ser diferentes siendo los mismos.
Quieren hacer trizas los acuerdos porque el silencio de las armas no los deja dormir.

La pobreza en el campo es caldo de cultivo ilícito.

Con tanto corrupto ya no le está quedando nada a los ladrones.

“No hay nostalgia más dolorosa que la de las cosas que nunca han sucedido” –Fernando Pessoa.

El problema de Trump es que no puede entender que ser presidente no es ser el dueño de la empresa sino empleado.

El cambio climático se debe en gran parte a la emisión descontrolada de gases políticos.

Lo que sí está funcionando de maravilla es la oficina de prevención del optimismo.

Esto se empieza a arreglar el día que puñalada en barriga ajena sí duela.
A los noticieros les fascina dejar todo para ¡Última hora!

Sigue en Twitter @_carlosduque

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