¿Y los periodistas corruptos?

¿Y los periodistas corruptos?

Noviembre 09, 2017 - 11:40 p.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Creo que fue en ‘O llevarás luto por mí’ donde leí en detalle acerca de la repartida de sobres a periodistas taurinos para que favorecieran a X o Y torero. En ese mundo fue una práctica generalizada y contribuyó a catapultar más de una carrera de muchachos famélicos y con ansias de triunfar en cosos españoles y americanos.

Menciono este caso porque siempre me ha impresionado que un periodista sea capaz de venderse por unos cuantos pesos. También porque ahora que casi a diario se destapan escándalos de corrupción, me pregunto, ¿y será que somos tan impolutos y transparentes los periodistas actuales que en nuestro mundito no hay quienes están siendo pagados por alguna mano oscura? La respuesta obvia es que claro que hay periodistas corruptos.

En el siglo XVIII Edmund Burke, el filósofo político nacido en Irlanda, acuñó la expresión El Cuarto Poder para referirse al periodismo. Con esto, se alineó con los tres poderes clásicos del Estado: el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial, lo cual nos puso al servicio de los ciudadanos y con la misión de gestionar por el bien común. El problema es que a muchos se les ha olvidado ese detalle mayor y se han dejado obnubilar por eso del Poder. Por eso hay periodistas que se creen más de lo que en realidad son. Afortunadamente no es un tema generalizado porque eso llevaría a que la credibilidad en nuestro oficio cayera por un abismo sin fondo.

En el transcurrir de la historia, el periodismo ha demostrado su valor al destapar ollas podridas en frentes como el financiero, político, empresarial, judicial y muchos otros. Esto es gracias a la labor de periodistas y columnistas de opinión que han asumido de manera incólume su función social de investigar, verificar, escudriñar, vigilar y denunciar. Esos sí ejercen como el Cuarto Poder: íntegros, honestos y con respeto por sí mismos.

A mí los que me preocupan e incomodan son esos que pueden estar recibiendo distintas variaciones del ‘sobrecito’. Aquellos que amenazan con revelar información e intimidan desde sus posiciones de presuntos adalides de la moral; aquellos que cobran por hacer entrevistas o los que ajustan sus supuestas posiciones por favores o por pauta. Esos son quienes no han comprendido las condiciones básicas para ejercer el oficio. Evidentemente, yo quisiera saber quiénes son y estoy segura que no soy la única.

El caso es que me parece que en este momento en Colombia es clave que sepamos quiénes nos están diciendo verdades del todo y no verdades a medias. Hayan recibido o no dineros, es claro que muchos de nuestros periodistas tienen una influencia desmesurada y me parece preocupante porque por naturaleza el ser humano que tiene poder, cada vez quiere más y más y más. Por eso debe ser que cada día me está costando mucho más trabajo creer en lo que leo, lo que veo y lo que oigo. Siento que estoy frente a unos egos inconmensurables que están queriendo influenciarme y no informarme.

Qué dicha sería que regresáramos a lo básico, que seamos ese Cuarto Poder al servicio de los ciudadanos y no de intereses propios o de terceros. Que la información sea eso, información depurada de dineros, de intereses, de coimas, de sobres que envilecen el oficio y a los seres humanos. Y repito, qué dicha sería saber quiénes nos han manipulado por encargo. El tema es, ¿hay un poder que se atreva a sacudir al Cuarto Poder?

Sigue en Twitter @CarlinaToledoP

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