¿Y la coherencia qué?

¿Y la coherencia qué?

Agosto 30, 2013 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Por su naturaleza los medios de comunicación deben tener en esencia un profundo sentido de construcción de lo social. Curiosamente, son los primeros en irrespetar al adulto mayor. Cuando una persona mayor de 60 años está involucrada en cualquier hecho que genere noticia, se refieren a ella como ‘anciano’. El uso de la palabra tiene implícito una carga significativa de aspectos negativos: desvalidos, incapaces e improductivos, cuando en la etimología de la misma encontramos que son ‘respuesta’. La falla colectiva en medios conlleva a que todos los veamos así y eso de constructivo tiene poco. Sin embargo el error no es exclusivo de periodistas. Tiene una gran responsabilidad en ello el mismo Estado, que en la promulgación de políticas públicas ha sido fundamentalmente asistencialista (Ley 1251 de 2008). Aunque la misma ley habla de participación activa de los adultos mayores en el diseño, elaboración y ejecución de programas y proyectos que traten sobre él, la realidad es que son un grupo olvidado y marginado de lo público al cual solo se recurre cuando hay necesidad de votos.Claramente lo que se pretende es válido desde el punto de vista de asistencia y protección a una población vulnerable, pero en el proceso han pasado por alto lo que quizá es para ellos lo más importante: la dignidad a través de participación e integración.Este Gobierno ha centrado ingentes esfuerzos y recursos en programas dirigidos al desarrollo integral de la Primera Infancia, lo cual desde el día uno, he aplaudido. Con que la estrategia De Cero a Siempre tenga continuidad en el tiempo, Juan Manuel Santos habrá cumplido con Colombia, porque en términos de niños, es de las políticas más acertadas que he conocido. En el bus de la inversión en primera infancia se han montado muchos, lo cual también es válido y fundamental porque como bien lo dice el economista James Heckman, hay un clarísimo retorno a la inversión y se exaltan las potencialidades de niños en un rango de edad clave.No obstante, nos hemos olvidado que cuando hablamos de inversión en lo social estamos buscando aportar a la cadena de la sostenibilidad y que no necesariamente se puede medir todo según el retorno de la inversión. Como una etapa más de la vida, los adultos mayores también están articulados a esa cadena y en ese sentido las miradas debieran estar dirigiéndose hacia ellos porque también son futuro. Pueda que en términos de dinero contante y sonante el retorno a la inversión no sea el mismo que el de la primera infancia, pero en términos de construcción de sociedad, transmisión de valores, conocimiento y ‘respuestas’, las oportunidades son infinitas.Evidentemente hay un segmento de adultos mayores que requieren asistencia y protección por su estado físico o económico. Sin embargo un adulto entre 60 y 80 años hoy en día generalmente está en pleno uso de sus facultades y con ganas de seguir siendo un actor social. En vez de marginarlos, debemos articularlos a la sociedad, hacer uso de su experiencia de vida y de esa manera dignificarlos como se lo merecen ellos y las comunidades en las que viven.Mi invitación al Estado, a los empresarios y a los medios de comunicación es que si queremos hablar de sostenibilidad pensemos también en coherencia. Lo coherente es que miremos al adulto mayor con otros ojos, porque en ellos podremos encontrar muchas respuestas a nuestros deseos de generar cambios sociales.

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