Una alerta y una oportunidad

Noviembre 11, 2016 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Esta semana contaba un colega que un amigo suyo -inglés hasta el tuétano- vivió hace poco un drama familiar muy impactante. Su esposa no es inglesa, tampoco es blanca, sus ojos no son claros y la señora no habla inglés como la reina Isabel. Por lo tanto, el pequeño hijo es una mezcla y como tal, fue maltratado sicológicamente por otros niños en el colegio privado y muy elegante en el cual estudia. Claramente una cosa es el Brexit en el Reino Unido y otra cosa es Donald Trump como presidente de Estados Unidos. Son procesos democráticos diferentes, válidos y que dejarán a muchos tranquilos y contentos por los resultados. Otros están aterrorizados. Sin embargo, no obstante las diferencias, los efectos colaterales en las sociedades de ambos países son muy similares. El resultado final es que han quedado validadas la xenofobia, la discriminación religiosa, la homofobia y en el caso de Trump, el pordebajear a la mujer como jamás se ha visto en la historia de Estados Unidos. Se valida un extremo absoluto del espectro y en consecuencia, las medidas para implementar esos pensamientos también. Eso evidentemente asusta, más aún cuando hay otros casos similares en el mundo y parecieran avecinarse otros tantos.La verdad es que yo no creo que sea un populismo que está en alza, ni que la gente se está tornando fascista, neonazi o comunista. Tiendo a pensar más bien que estas son las consecuencias de la falta de credibilidad de las poblaciones en el sistema político, en quienes lo ejercen y en las instituciones que ellos representan y la gente ante eso, se vuelve pasional. De hecho, la semana pasada en la entrega de los premios Simón Bolívar de periodismo, Ethan Zuckerman, invitado especial para la ocasión hizo una corta pero muy contundente disertación al respecto. Hablaba de esa falta de confianza por la falta de ejecución, las mentiras, corrupción y menciona cómo según la firma de investigación Eurobarometer, es en realidad un fenómeno que tiene manifestaciones en otros lugares del mundo. Afirma que sólo hay dos lugares en los cuales la confianza está en aumento: “Las democracias más exitosas de Escandinavia y el Norte de Europa y en estados autocráticos como China y los Emiratos Árabes Unidos”.Según concluye Zuckerman, “cuando se pierde confianza en las instituciones, la confianza se transfiere a los individuos”, y los resultados de las elecciones en EE.UU son una clara muestra de ello. Aunque las credenciales y competencias de Donald Trump para ejercer su cargo son mínimas, las mayoría de los votantes confiaron en él porque no viene del mundo político, es un ‘outsider’ y por ello lo percibieron como distinto. Razones de sobra tendrán quienes se sienten así porque el sistema está en deuda con millones y millones de personas a quienes han prometido y no han cumplido. A quienes han robado de sus esperanzas.Pienso que la población de EE.UU. es resiliente y ha demostrado una y otra vez que no obstante los golpes, los maltratos, su esencia es unirse y salir adelante. Aunque se vengan unos años muy difíciles en términos sociales, el proceso de aprendizaje para el mundo tiene que comenzar. Esto tiene que llevar a que se generen cambios y transparencia en la manera de hacer política, de ejercer el poder, de manejar el erario, de comprometerse con las comunidades. En el proceso, recordemos que otras razas, otras tendencias sexuales, otras religiones, hombres y mujeres, todos tenemos algo en común: somos seres humanos.Sigue en Twitter @CarlinaToledoP

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad