Un pájaro moribundo

Un pájaro moribundo

Julio 01, 2016 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Jack Dorsey tiene 39 años y hace 10, junto con otros amigos, fundó Twitter, la plataforma que nadie sabe muy bien qué hace, ni cómo definirla, porque ni sus propios creadores lo tienen claro. Evidentemente la falta de identidad de Twitter es un asunto importante y los resultados económicos de la compañía lo están reflejando, pero en el fondo lo grave es cómo en muchos casos se ha convertido en una plataforma desalmada a través de la cual se acaba con la reputación de seres humanos en una red de 140 caracteres que se replican alrededor del mundo.Desde hace algún tiempo siento incomodidad con Twitter y de hecho depuré mi cuenta y dejé de seguir a todas las personas que comencé a sentir que eran tóxicas en sus mensajes. En la actualidad solo uso la plataforma para enterarme de las últimas noticias en Las Américas y en el mundo. Ocasionalmente también me acuerdo de compartir lo que escribo.En Colombia hay más de uno que es inmisericorde en esos 140 caracteres y a eso nos hemos acostumbrado, porque infortunadamente vivimos en medio de una intolerancia suprema. Pero leí hace unos días en la revista Vanity Fair un artículo en el cual describen en detalle el bullying virtual del cual fue víctima el escritor octogenario Guy Talese después de una conferencia que dio en la Escuela de Comunicación de la Universidad de Boston a principios de abril de este año y me costó trabajo creer el desbordamiento de la gente. Acabaron con él en una tormenta de tweets que duró cerca de dos días, porque trastabilló en unas declaraciones acerca de las mujeres en el periodismo y más de uno (y una) perdió la cordura y la mesura. Pueda que haya sido desafortunado lo que dijo, o la interpretación de lo que dijo, pero tampoco se merecía lo que se le vino encima.En medio de todo, si los directivos de Twitter descubren lo que en realidad son, podrían también lograr controlar el odio que se destila allí y de paso mejorar sus resultados económicos, porque inevitablemente hay quienes le huyen a esa máquina destructora de reputaciones, por más que haya generado movimientos sociales interesantes.Claramente la competencia no es fácil para Twitter en el dinámico mundo de las plataformas y los startups que comienzan en un garaje y pasan rápidamente a ser negocios billonarios. Aunque en unos pocos años pasó de tener 300 empleados a ser una compañía de 4.100, aumentó sus utilidades en 2 billones al año, tenía un valor en el mercado de 40 billones de dólares y dentro de sus proyecciones tenía pensado que pasarían de 300 millones de usuarios activos a medio billón, el crecimiento paró y su valor en el mercado es la mitad, el de las acciones ha bajado significativamente en el ultimo año y medio y en diez años -muestra de su inestabilidad- ha tenido 5 CEO’s uno de ellos el repitente Jack Dorsey.Instagram, Snapchat, Whatsapp y hasta Facebook con su nueva orientación de noticias en vivo, siguen siendo compañías de moda que atraen millones de seguidores. Poco espacio está quedándole a Twitter para posicionarse y muchos son los desencantados con lo que representa. Es una plataforma que cansó y en mi caso pienso que dio mucho poder, muchos se autoendiosaron a través de ella y no supieron manejar lo que tenían al alcance de la mano. Lo que sí es claro es que lo que es hoy, no es una plataforma que aporte mucho a lo que algunos quisiéramos que fuera el mundo en que vivimos.Sigue en Twitter @CarlinaToledoP

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