Un llamado a la razón

Octubre 01, 2010 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Es incomprensible la manera como tantos colombianos se ensañan en contra de un ser humano que expresa una manera de pensar distinta. El gobierno anterior no fue particularmente bondadoso con la oposición y sus detractores en general, e, infortunadamente, esa actitud permeó muchas de las conductas individuales y colectivas en Colombia. Lo que pocos comprenden es que la oposición no se escoge, se acepta, y eso es parte esencial de una verdadera democracia.Un caso manifiesto es la destitución e inhabilidad para ejercer cargos públicos por parte de la Procuraduría en contra de la senadora Piedad Córdoba por presuntos vínculos con grupos al margen de la ley. Independientemente de la calidad de los fundamentos del fallo, lo que es evidente es que al Gobierno pasado se le metió entre ceja y ceja que había que ‘cazar’ a la Senadora. Importante recordar la directriz de Bernardo Moreno al ex jefe de inteligencia del DAS, Fernando Tabares, sobre la necesidad de recopilar información de las llamadas de magistrados, periodistas y Piedad Córdoba. El destinatario final -informó Moreno- sería el alto Gobierno. Pocos recordarán que Córdoba es senadora desde 1994 y antes de eso fue representante a la Cámara por un período de dos años. Desde su posición social demócrata dentro del Partido Liberal ha asumido el liderazgo de temas tan importantes como la prevención de la violencia intrafamiliar, el aumento de penas para delitos sexuales, la promoción de los derechos de las mujeres, de los grupos étnicos, de las minorías políticas y de la comunidad Lgbt. De hecho, con respecto a estos últimos, desde el 2002 ella ha insistido en la necesidad del reconocimiento de la unión de parejas del mismo sexo equiparando sus derechos con los de las uniones entre heterosexuales.Como interlocutora con la guerrilla de las Farc su posición ha sido construir el camino hacia la paz gestionando un intercambio humanitario. En el camino sin lugar a dudas ha cometido errores, algunos de ellos serios. Declaraciones sobre Colombia en escenarios internacionales donde sus opiniones personales poco aportaban, y una cercanía cuestionable con representantes del Secretariado de las Farc, demuestran fallas de criterio en quien fungía de intermediaria o gestora de paz. Córdoba ha debido mantener una conducta intachable, ser ponderada e imparcial, pero ella, al igual que muchos colombianos, peca de pasional y claro, se lo han cobrado caro. Además se lo han cobrado por ser mujer (y de carácter), por ser negra y, por qué no, por ser gorda y vestirse mal. Pero eso somos los colombianos, implacables con los distintos, fundamentalistas frente a posiciones antagónicas.Es incontrovertible que debemos respetar los fallos judiciales de entes de tanta envergadura como la Procuraduría. No obstante, leído de cabo a rabo el caso en contra de la Senadora, evidentemente se ha hilado delgado en las pruebas, y las conclusiones tienen su dejo de subjetividad, por eso el fallo incomoda. Se necesita mucho más de lo expuesto para comprobar que Córdoba promovió a las Farc o tuvo alianzas con el grupo guerrillero para beneficiarse políticamente.El presidente Santos pareciera estar humanizando de nuevo a Colombia extrayéndonos de un panorama estrictamente bélico. Ojalá este fallo que en palabras de Piedad Córdoba pareciera “criminalizar la labor humanitaria”, no sea un palo en la rueda en el paso vital que tenemos que dar para trascender a tanto odio.

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