Todo un sancocho

Todo un sancocho

Febrero 03, 2017 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Dentro de una olla de agua caliente van cayendo yuca, papa, mazorca, plátano, cebolla, gallina y mucho cilantro y cimarrón. Unos le echan cola, otros costilla, en la Costa, pimentón y zapayo. En últimas, entre el colesterol, la grasa y las carnes, un sancocho termina siendo una bomba difícil de digerir.Hace 14 días millones de mujeres marcharon alrededor del mundo. Iban también acompañadas de niños y niñas. Algunas, con sus hombres al lado en señal de apoyo y la mayoría con gorros rosados. El hervidero lo creó el nuevo Presidente de Estados Unidos con su manera denigrante, despectiva e irrespetuosa al hablar de féminas. De ahí que se volviera tan común decir que por el odio que pareciera destilar por quienes somos del género diferente al suyo, es un misógino. Yo no creo que sea un misógino, pero sí estoy convencida que es un absoluto maleducado a quien su mamá y su papá jamás le enseñaron a admirar, respetar y contribuir a dignificar a las mujeres.En todo caso, la elección de este patán desencadenó una ira colectiva en muchas personas que vieron vulnerados sus derechos más fundamentales. Entre ellas, desde luego las mujeres. Estas comenzaron a ventilar su decepción, su rabia y su frustración a través de las redes sociales y la más importante fue Facebook. Allí, con un contenido compartido por una mujer furiosa, surgió el movimiento Women’s March on Washington, el cual pretendía que el día después de la posesión de Donald Trump como el nuevo presidente de Estados Unidos, las mujeres marcharan por su Salud, su Seguridad Económica, su Representatividad y su Bienestar. En Inglés las siglas de lo anterior son HERS, que significa: De Ellas.En 60 países se llevaron a cabo cerca de 700 marchas que se llamaron ‘hermanas’ de la gran marcha sobre Washington, porque no todas las mujeres podían llegar desde todos los rincones del mundo a la capital de Estados Unidos. Lo valioso es que ventilaron sus sentimientos de una manera pacífica y en ese sentido sentaron un precedente.El problema de esta marcha que hoy pretende ser un movimiento de largo alcance, es que en realidad nadie sabe cuál es el verdadero objetivo del grupo y tampoco cómo quieren proceder. Esto es una lástima porque tenía todo el potencial del mundo. Sin embargo, al echarle al caldero de sentimientos cuanto tema relacionado con la mujer, terminaron desvirtuando el esfuerzo de varios meses de intenso trabajo. Tristemente sin un foco real, una estrategia de largo plazo y un plan de acción, la iniciativa no será sostenible.Vimos que las mujeres y todos quienes las acompañaron, protestaron contra el control al aborto, contra la vulneración de los derechos Lgbti, contra el abuso, el maltrato, el irrespeto, la discriminación por discapacidades, razas, culturas, religiones. En resumen, todo lo que se les pudo ocurrir. Y en ese maremágnum de ideas disímiles y sentimientos dispersos, murió una gran iniciativa que como movimiento hubiera podido representar todo lo bueno que significa el ser mujer y que por ejemplo Hillary Clinton no supo potencializar. Mejor dicho, de tanta cosa que le echaron, nos indigestaron y quedamos enfermas. Particularmente, no me sentí representada.En últimas, los movimientos y partidos de siempre terminarán haciendo oposición con los métodos de siempre. Claramente habrá quienes terminen moviéndose al ritmo de Trump. Entretanto, ese patán continuará mirándonos como los pedazos de cosa que cree que somos. Sigue en Twitter @CarlinaToledoP

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