Todavía no hay claridad

Todavía no hay claridad

Septiembre 03, 2010 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Frente a la controversia que se generó en torno al programa Con la Diversidad Sexual y de Género ¡Todo bien!, gestado por la Oficina de Inclusión Social de la Alcaldía Municipal, es claro que cada cual interpreta lo que lee como quiere. Los cuestionamientos al respecto fueron referentes al lenguaje utilizado en algunas piezas de comunicación, el cual no es adecuado para abordar el tema con niños y niñas entre 12 y 18 años, y lo parcializado que evidentemente está el programa en favor de la comunidad Lgtb. No se niega la necesidad de concientizar acerca de la diversidad sexual y de género, y de crear alrededor de la comunidad en mención un ambiente de respeto y tolerancia. Cuestionable, reprochable y vergonzosa la lectura que algunos hicieron a los argumentos esgrimidos. Es un imperativo precisar que como corresponsables en la atención, cuidado y protección de los niños, niñas y adolescentes, los padres de familia y la sociedad en general tenemos el derecho y la obligación de exigir para todos los niños de Cali una educación de calidad, como lo determina la ley. Ella debe ser ciertamente objetiva y sin tendencias hacia un matiz en particular, ya sea sexual, religioso, político, económico o de raza. Profundizando en el tema de calidad, es cuestionable también la idoneidad de los docentes que deberán socializar el programa. Al plantear que su divulgación sea transversal, estarían transmitiendo la información a los niños desde un profesor de química, hasta una profesora de arte, personas que claramente no tienen la formación adecuada para ello y para quienes el programa no contempla un periodo adecuado de capacitación formal. En ambos sentidos el Icbf y la Defensoría del Pueblo tienen la obligación de emitir un concepto al respecto, porque como entidades del Estado también son corresponsables.Por otro lado, el Programa de Educación para la Sexualidad y la Construcción de Ciudadanía (Pescc) del Ministerio de Educación, bajo el cual busca cobijarse el proyecto de la Alcaldía, ni en su enfoque, ni en el marco normativo expresa la necesidad de profundizar únicamente en el tema de la diversidad sexual. Por el contrario, los seis principios que definen la estructura conceptual del Pescc son: ser humano, género, educación, ciudadanía y educación para la sexualidad y construcción de ciudadanía. Al desarrollar el tema de género, el Pescc menciona dos: hombre y mujer, y sólo plantea tangencialmente lo que llaman “lo ambivalente”. La actitud defensiva de los funcionarios de la Oficina de Inclusión Social quienes afirman que proseguirán con la implementación del programa pasando por alto todos los cuestionamientos, lleva a pensar que hay un sector con agenda propia presionando y que se le hizo un esguince a los estándares curriculares y lineamientos del Ministerio, seguramente esgrimiendo la autonomía educativa de la Secretaría de Educación Municipal. Esto exige aclaración y por supuesto la suspensión del programa -no solamente el retiro parcial de los kits- hasta que sea revaluado por un panel de expertos.Estas objeciones adicionales, más la nula información que se ha suministrado sobre la financiación del programa, todo sumado a las contradicciones e imprecisiones en sus declaraciones a los medios de comunicación de algunos funcionarios de la Alcaldía sólo dejan una cosa clara: que no hay nada claro, y esa falta de transparencia no aporta a la construcción de ciudadanía y menos a un programa pedagógico.

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