Se fue Bob, ¿y Maduro?

Se fue Bob, ¿y Maduro?

Noviembre 23, 2017 - 11:40 p.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Recientemente en una universidad en Canadá, Matt Greenwood, estudiante de música de 18 años, fue entrevistado por CBC. Él es de Zimbabwe y solo conoce la vida en su país bajo un gobernante: Robert Mugabe, o el Camarada Bob como le decían sus copartidarios.

Matt proviene de una familia multirracial y afirma que en su país todas sus amistades “son de diferentes colores, no es como hace unas décadas”. Efectivamente, hace unas décadas había segregación racial en la antigua Rhodesia como también una población negra sin educar. De ahí que Matt -quien es blanco- afirme que “hay un elemento de respeto por Mugabe porque en el proceso de cambiar a la Rhodesia colonialista por el país independiente de Zimbabwe, eliminó el racismo”. Zimbabwe también es uno de los países con mayor índice de educación en África.

La familia de Matt tiene un restaurante en Harare, la capital. También son dueños de una compañía de chocolate artesanal y una de tecnología. Claramente tienen recursos y son parte de un grupo privilegiado de personas que saben lo que es vivir en medio de algunas comodidades, como por ejemplo, comer. Dice Matt que “las condiciones económicas tienen a las personas viviendo en un estado de pánico, siempre están pensando de dónde van a conseguir su próxima comida”.

Contrario a lo que sucedía en 2009 cuando la hiperinflación estimada por el Fondo Monetario Internacional fue de 500 billones%, la situación de este país ahora dolarizado es que no hay dinero circulante. Dicen que el Gobierno ha saqueado las arcas, y también contribuye que se han disminuido las exportaciones y la inversión extranjera es poca. Hoy en día en Zimbabwe se paga con tarjetas o con transacciones digitales.

En una publicación reciente de Bloomberg, Terence Yeatman, gerente de una cadena de supermercados tradicional en Zimbabwe que se llama Spar, afirmaba que “aproximadamente un 60% de los productos en los anaqueles de un supermercado son importados y no hay dólares circulantes lo cual preocupa a los proveedores”. Según la publicación, un tarro de 200 gramos del café instantaneo Nescafé Classic cuesta actualmente 14 dólares, hace un mes costaba 9.

También atribuyen la escasez al gasto desmedido del gobierno y de Grace, la esposa de Mugabe, gracias a quien hoy de pronto el país está en su proceso de transición. El temor de los militares a que ella llegara a gobernar, como se estaba tramando desde hace años, los llevó al golpe de la semana pasada. Los militares fueron instrumentales no solo en la permanencia de Mugabe como presidente por la violenta represión que desataban contra los opositores, sino en su misma llegada al poder. Por eso, gozaron inmensamente de los privilegios que eso trae consigo.

A todas estas, Matt estudia con Luis, quien es venezolano. Al preguntarle a Luis por su país, su rostro expresa la misma tristeza de todos los venezolanos a quienes conozco. Tristeza y desesperanza. Este es también un país claramente hundido en una crisis en todos los frentes.

Muchos creen que la única salida en Venezuela es que los militares se ‘volteen’ o que la presión de un bloqueo económico internacional -con Rusia y China a la cabeza- haga tambalear el régimen de Maduro. Es probable que así sea. Lo desconcertante es que en Zimbabwe los analistas pensaban igual desde hace más de 10 años y tan solo se logró que cayera su dictadorzuelo después de 37 años de triquiñuelas, muertes, hambre, pobreza y burla. ¿Habrá que esperar tanto?

Sigue en Twitter @CarlinaToledoP

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