Se embolató la esperanza

Se embolató la esperanza

Marzo 27, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Me causa sorpresa y admiración encontrar muchos grupos de jóvenes interesados en el quehacer político en Colombia y hasta en llegar a ocupar cargos públicos. Me sorprende, porque con lo que uno ve ahí afuera en el mundo político actual, pensaría que los espanta la corrupción, el bajo nivel intelectual, la poca capacidad de gestión y la indiferencia por lograr un bien común. Por otra parte me genera admiración, porque esos jóvenes tienen mística y piensan que pueden cambiar esas realidades.Pues uno de esos jóvenes es Juan Fernando Reyes Kuri, quien me maravilló desde que lo conocí porque me parecía hasta curiosa su pasión por la política; sus ganas de compartir conocimiento con muchos otros y a través de pequeños cambios comunitarios, generar grandes cambios sociales. No podía creer su desprendimiento de lo material en una edad en la cual casi todos sus contemporáneos quieren crear una fortuna para después organizarse sentimentalmente y formar una familia. En cuanto a esto último, que Juan Fernando dijera reiteradamente que su prioridad era el ejercicio de lo público, y que por ahora eso no le permitía tener una relación estable y comprometida con una mujer, demostraba cuán en serio estaba hablando. Siempre consideré como mi deber apoyar e impulsar espacios para un ser humano como él, en la medida de mis posibilidades.Ha sido dolorosa la manera como Juan Fernando perdió su curul como Representante a la Cámara por el Valle frente a la política sucia, amarrada, y hasta presuntamente ilegal. Que en Buenaventura fueran apareciendo votos hasta entre los manglares de pronto no tenía nada de nuevo, la adulteración de votos y registros tampoco. Esa es la dura y cruda realidad.Lo más doloroso ha sido la indolencia en todo este proceso que se desencadenó desde el 9 de marzo hacia las 10 de la noche, hasta ayer, cuando se leyeron los resultados de los escrutinios.Fueron indolentes los medios de comunicación nacionales porque -aunque algunos pasaron como noticia en desarrollo el problema de los votos milagrosos de Hernán Sinisterra Valencia en Buenaventura- no hicieron el debido seguimiento periodístico y ahí es donde mueren esos temas. Les pareció más relevante si Álvaro Uribe tenía 19 o 20 congresistas o seguirles la pista a los Musas y los Ñoños y poco les importó visibilizar que un muchacho vallecaucano estuviera dando una lucha limpia por sus votos para llegar a la Cámara.Fue indolente su partido, el Partido Liberal, porque aunque Simón Gaviria al conocer del hecho presuntamente dijo que iba a nombrar un comité para investigar, eso se quedó en lo que quedan todos los comités: en nada. Claramente al Partido Liberal lo que le importaba era el volumen de representantes y senadores y no la calidad de los mismos.Fueron indolentes los empresarios del Valle porque tampoco reaccionaron. Claro que ellos lo fueron desde que Juan Fernando empezó su campaña. ¡Qué lucha lograr apoyos económicos que no estén amarrados a favores políticos posteriores, sino que sean un genuino deseo de aportar al cambio! Muchos siguen aportando a todos los partidos políticos sin agüero y poco importa eso que tanto pregonan y que se llama buen gobierno.Yo sé que los jóvenes persistirán, los grupos cívicos de mayores también continuarán aportando. Esa es la dinámica de la política. Personalmente, aunque dicen que la esperanza es lo último que se pierde, por ahora la mía está bien embolatada y la fe, también.

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