Saber leer los mensajes

Enero 20, 2017 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Hoy en Estados Unidos es Inauguration Day. El día en el cual el nuevo Presidente toma posesión de su cargo y comienza su gestión. Para unos es motivo de alegría, para millones de personas es el comienzo de una gran incertidumbre. Quedan atrás los años del primer presidente negro, un líder que convocó al mundo en torno al respeto, a la reconciliación. Lo vimos siempre cuerdo, reflexivo, pensante y profundo. Padre amoroso, esposo admirado de su mujer. Fueron buenos tiempos.Más allá de hacer futurología con Donald Trump, lo cual es prácticamente imposible, debemos prender las alarmas y ver en contexto las razones por las cuales llegó al poder un ‘antilíder’ como él. También la manera cómo puede llegar a reflejarse algo similar en las elecciones que se desarrollarán en Colombia y en la región en el futuro próximo. En últimas, después de devanarnos los sesos con el porqué de la victoria de Trump, la conclusión es que supo leer los dolores de una cantidad significativa de estadounidenses y esos dolores los tradujo en mensajes efectivos, que condujeron a la acción y la decisión de votar por él. En el mundo de los negocios, eso es mercadeo en su sentido más puro: el cliente tiene una necesidad, una compañía se toma el trabajo de profundizar en él, lanza o rediseña un producto acorde y ¡zuaz! el cliente toma la decisión de compra porque se siente identificado. El tema es que ya no importa si quien lee los dolores o las necesidades es de derecha o de izquierda. En el mundo actual pareciera que las ideologías son irrelevantes, los programas de gobierno un sofisma y la experiencia en lo político un factor absolutamente irrelevante. Ahora se trata de conectar y quien lo logre, triunfará en las urnas. Lo que no parecieran aceptar los políticos es que el descontento con ellos es generalizado. El prometer y no cumplir, la falta de coherencia entre lo que dicen y lo que hacen y la corrupción rampante han conducido a una gran crisis de credibilidad en ellos y en las instituciones que representan. De manera que aquí, en este descontento y la consecuente indignación, hay un caldo de cultivo perfecto para líderes sagaces y ‘anti-instituciones’.En 2017 en América Latina hay elecciones presidenciales en Ecuador, Honduras y Chile, de manera que se espera una relativa tranquilidad. No obstante, en la coyuntura actual planteada, la sorpresa puede darse en Chile donde todos los pronósticos hablan del regreso de Sebastián Piñera, pero él no representa la renovación con la que sí se identifica a Alejandro Guiller, una figura que va en ascenso y que tiene el apoyo del Partido Radical. Una sorpresa similar ya la dio en Guatemala Jimmy Morales… En 2018 México, Brasil y Colombia elegirán Presidente. Enrique Peña Nieto entra a la fase final de su mandato muy debilitado y López Obrador pareciera estar leyendo a la perfección el descontento; Michel Temer con un 14% de brasileños calificando su Gobierno como bueno, vive entre escándalos de corrupción, tráfico de influencias y una inconformidad generalizada y en Colombia, la radicalización de la política y la corrupción rampante crean un ambiente de incertidumbre. El punto entonces es, ¿serán capaces de abstraerse de sus egos los políticos tradicionales y aceptar que son una especie en franca decadencia? ¿Podrán comenzar a leer los mensajes contundentes que están mandando los ciudadanos? La alerta está allí y comenzaremos a padecerlo a partir de hoy con el antilíder Donald Trump.Sigue en Twitter @CarlinaToledoP

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