¿Quién pone la cara?

Mayo 06, 2016 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Hay una mamá en quien pienso mucho desde la semana pasada, porque tiene que estar sufriendo el peor dolor que pueda haber en esta vida: la muerte de un hijo. Además, las circunstancias en que lo perdió no pudiesen ser más absurdas e indignantes porque eran controlables y evitables.No sé cómo se llama ella porque en los medios no ha sido publicado su nombre, pero sí sabemos que su hijo se llamaba Luis Eduardo Torres Escobar, tenía diez años, vivía en el barrio El Morichal de Cali, debió hacer recientemente su primera comunión porque en las fotos publicadas a raíz de la noticia lo vemos vestido para la ocasión, y murió de dengue hemorrágico, una enfermedad para la cual en las entidades a las que llegó a buscar cuidados de salud le recetaron acetaminofén.Quienes tenemos hijos sabemos que a las fiebres se les corre y que para averiguar el origen de la misma se deben hacer todos los exámenes pertinentes. No tengo un grado en medicina, pero por mamá sé que mínimo un hemograma. Pues en el caso de Luis Eduardo se dio todo lo que no debe suceder, lo cual es muestra de una indolencia y descuido dramático por parte del personal médico en las instituciones a las cuales lo llevaron.Resulta que el domingo 24 de abril a Luis Eduardo le dio fiebre. Como es lógico, fue llevado a un servicio de urgencias, el de la Clínica Amiga, ubicada en el Sur. Allí no lo atendieron porque presuntamente no había personal para atención pediátrica, aunque ellos afirman ser una clínica en la cual “se integran el trato humano y la tecnología, para brindar un servicio de calidad a la comunidad afiliada y a particulares”. ¿Será que el personal de Urgencias no sabe que para un trato humano también califican los niños? De la Clínica Amiga lo remitieron para la Clínica Nuestra, ubicada en el Barrio Colseguros. La Política de Calidad de esta institución dice que deben “Brindar a nuestros usuarios la atención indicada de acuerdo con su condición de salud, dentro de un sistema de garantía de la calidad que nos permite generar acciones orientadas al mejoramiento continuo. Haciendo de nuestra institución un lugar seguro para los usuarios, sus familias…”. Resulta que allí donde escriben políticas tan bonitas, al parecer revisaron a Luis Eduardo quien, dicen, ya ardía con fiebre de 40, le dijeron que tenía faringitis aguda y lo despacharon con acetaminofén.Durante los dos días siguientes la fiebre continuó pero con dolor en el cuerpo y vómito. Otra salida a buscar soluciones, y esta vez a la IPS en El Morichal. Le hacen ahí si un hemograma, pero presuntamente les dicen que la espera para los resultados era de ocho días, cuando en cualquier servicio decente de salud no se demora más de dos horas. Más acetaminofén y para la casa. El jueves ya sangraba por la nariz, y a las 6:40 p.m., murió en la Clínica Valle del Lili.A todas estas, en un caso que es un verdadero escándalo, el único que ha dado la cara es el Secretario de Salud de Cali quien remitió lo sucedido al Ministerio y la Superintendencia de Salud. Pueda que en privado la Clínicas Amiga, Nuestra y la IPS hayan hecho lo propio con la familia, pero a los miles de usuarios que confiaban la salud de sus hijos a esas instituciones no se les ha dicho una palabra, cuando lo mínimo que se merecen es que alguien asuma la responsabilidad de los hechos, cuéstele lo que le cueste y que se comprometa a que nunca más pondrán a un niño en el paseo de la muerte y a una mamá a llorarlo.

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