¿Qué se habrá creído?

Noviembre 23, 2012 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Pocas cosas tan bajas en un ser humano que ostenta el título de senador como las declaraciones de Roberto Gerlein en el recinto del Congreso el martes, cuando se debatía el matrimonio entre homosexuales en Colombia. En palabras del congresista “el sexo entre dos hombres es sucio, es asqueroso, es excremental” y merece el más “enérgico repudio”. Pareciera que al señor Gerlein se le olvidó por completo la majestad de su cargo y la responsabilidad con la sociedad que ella conlleva.Supondría uno que Gerlein se encuentra en sus cabales, por eso es válido plantear una serie de preguntas al respecto. Claramente al Senador que representa al partido que enarbola los principios que hablan de que “la persona humana tiene dignidad y debe respetarse”, que “la equidad y la justicia social reflejan la solidaridad y el amor cristiano” no se aprendió esa parte de la lección. Sólo le ha quedado tallado en el cerebro lo aprendido en las cavernas de ese conservatismo obsoleto, vergonzante y ajeno a la realidad que algunos todavía practican. La perspectiva del mundo en el que vivimos la perdió por completo y no se ha dado cuenta que ante todo somos seres humanos y que nos debemos unos a otros respeto, que las relaciones humanas han cambiado, y que en la sociedad de hoy no hay opción distinta a construirlas sobre la base de la tolerancia y la aceptación de las diferencias. Adicionalmente, y lo que jamás debemos perder de vista, es que nadie tiene el derecho de juzgar lo que unos u otros hacemos en nuestras camas: ni el cómo, ni el cuándo, ni el por qué, ni el con qué adulto.Debo decir que me sorprende además el desvío del Senador porque en el Congreso lo que se debatía era la institución del matrimonio como tal en el plano de parejas homosexuales y nadie estaba debatiendo las distintas maneras como ellas ejercen su sexualidad, entre otras y reitero, porque un senador no tiene el derecho de hacerlo. El que Gerlein se haya atrevido a ello y de qué manera, es desde todo punto de vista reprochable y las investigaciones y castigos que le caigan serán más que merecidas.Pero volviendo a las inquietudes, voy a referirme a dos de los términos usados. Gerlein habla de suciedad. Al respecto me pregunto en qué condiciones es que el señor Gerlein ha tenido sexo porque hasta donde yo tengo entendido cuando el sexo es de verdad bueno, de aséptico pocón –sea hombre con hombre, mujer con mujer o mujer con hombre-. En segundo lugar, ¿por qué el ‘ilustre’ representante del departamento del Atlántico califica de esa manera únicamente el sexo entre hombres? Pero aclara que el que se practica entre mujeres no merece los mismos calificativos. Evidentemente no censuro ni el uno ni el otro, pero el Senador sí da para un festín siquiátrico.En últimas lo que ese bochornoso y bajo hecho refleja es que los colombianos en general seguimos siendo inmensamente irresponsables a la hora de elegir a quienes nos representan en el Congreso. Este hombre de 74 años es el más veterano de los senadores y ejerce el cargo desde el año de 1974, cuando este mundo era bien distinto. Estará muy acostumbrado a ser un gamonal político en su tierra y como lo hacen quienes se creen omnipotentes, desacata a la autoridad y piensa que por su posición tiene el divino derecho de juzgar y acabar con la dignidad de otros seres humanos. Pues ese el tipo de personas que no deben estar legislando ni debatiendo el desarrollo de un país con visión a un futuro promisorio y no a la oscuridad de las cavernas.

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