Pura falta de mamá

Pura falta de mamá

Agosto 16, 2013 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Es común que los colegios pidan a los alumnos la lectura un libro durante las vacaciones y la tarea es presentar un resumen del mismo. Habrá niños que le dediquen el debido tiempo y otros que dejan para el día anterior a la entrega lo encomendado. Ambas conductas válidas. Finalmente vacaciones son vacaciones. Lo que sí no es válido es que exista un número creciente de adolescentes que han escogido Cincuenta Sombras de Grey para esa lectura de verano y que no se oigan reacciones al respecto. La serie está compuesta por tres libros catalogados como novelas eróticas o también romance adulto. Tienen fuertes y muy descriptivos momentos de disciplina, dominación, sumisión y sadomasoquismo. Personalmente no tengo nada en contra de Anastasia y Christian Grey y sus tendencias en la cama y fuera de ella, mientras esa lectura se mantenga en donde debe estar: en manos de mamás y papás que saben manejar el contenido con madurez. De hecho le dicen “mommy porn” o porno para mamás, por el nicho de lectoras al cual está dirigido.La exitosa trilogía escrita por E.L. James no es de manera alguna apropiada para la etapa de desarrollo de adolescentes que están ad portas de comenzar su vida sexual porque encontrarán en ella una actividad sexual obsesiva y a veces violenta. Aunque todo culmine en amor, estabilidad e hijos, la anormalidad de la relación no es ejemplo de lo que debe ser una experiencia de adolescentes y ahí es donde uno dice que tenemos un problema de pura falta de mamá (y papá).Evidentemente hay una grave falta de control sobre el tema de los contenidos y la calidad de lo que los niños están leyendo y la responsabilidad de centros educativos, educadores y padres es compartida. Sin embargo, hay unos límites en el alcance de cada uno. Los colegios a través de los educadores pueden -y deben- sugerir títulos y temas acorde con edades y etapas de desarrollo. Normalmente los padres siguen esos lineamientos, pero también hay quienes se desentienden del tema y miran para el otro lado porque lo más cómodo es no intervenir en eso. Algunos piensan que finalmente lo que importa es que lean. En ese fuero familiar íntimo es en el cual las instituciones y los educadores ya poco pueden hacer porque está fuera de su alcance. Otros piensan que esos libros forman, abren el horizonte de la sexualidad y que en nada difieren de cuando aquellos de mi generación se escondían debajo de los escritorios a ‘leer’ las revistas Playboy de los papás u otros se deleitaban con las páginas de Las Mil y Una Noches. Pues disiento y tienen que haber leído la serie de Cincuenta Sombras de Grey para saber que son comparaciones descabelladas, porque si algo tiene la serie es la muy explícita crudeza y rudeza sexual.Por otra parte, tampoco es válido que los padres nos desentendamos de aquello que descargan a través de lectores electrónicos, tabletas o teléfonos inteligentes. Están accediendo a un mundo infinito de contenidos y para eso hay controles que se pueden instalar y también hay algo que se llama diálogo y comunicación con los hijos. Que estén leyendo lo que se les dé la gana es puro y físico descuido.Creo que nadie duda acerca de la importancia de la lectura en la formación académica y el desarrollo mismo del ser humano. Lo que no nos podemos permitir es la falta de involucramiento en decisiones tan trascendentales como son los contenidos y la calidad de lo que nuestros hijos leen. Recuerden que por falta de mamá y papá es que pasan cosas que no deben pasar...

VER COMENTARIOS
Columnistas