Pasos en la dirección correcta

Pasos en la dirección correcta

Diciembre 10, 2010 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

El lunes de esta semana Juan Manuel Santos viajó a Nueva York para asistir a los actos conmemorativos del aniversario del Estatuto de Roma, el cual determinó la creación de la Corte Penal Internacional (CPI). Ésta -una corte de reserva que interviene de manera excepcional- promueve un mundo basado en la Justicia y el Estado de Derecho y es de su competencia el juicio a quienes hayan cometido genocidio, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. En ese sentido la CPI es considerada como un estandarte fundamental de la preservación de los Derechos Humanos. En su discurso Santos presentó el estado actual de estos derechos en Colombia y reafirmó su “convencimiento acerca de la necesidad del respeto, protección y defensa de los mismos”.La participación del Presidente en este evento tiene dos lecturas. La primera es que se presume que quiere mantener con la CPI la mejor de las relaciones para cuando el Fiscal competente comience a analizar la información sobre Álvaro Uribe presentada por el Senador Iván Cepeda. Las denuncias se circunscriben al tema de las interceptaciones ilegales y a una demanda porque Cepeda considera que Uribe injurió y calumnió a la población de San José de Apartadó al decir que había entre ellos auxiliadores de la guerrilla; según la Fiscalía, posterior a esa afirmación se presentaron 150 muertes en esa población. Aunque en ambos casos no se cumple con el criterio de admisibilidad de la Corte porque es el sistema judicial de cada país el que debe analizar la información, Santos sabe que son temas delicados, más teniendo en cuenta que la CPI sí realiza un monitoreo general de la situación en nuestro país con el fin de asegurarse que se estén realizando las investigaciones y que haya capacidad y disposición para judicializar. En esta primera lectura que algunos hacen, Santos querría lograr tener algo de influencia sobre el estudio de la información y con su viaje estaría abonando el terreno para hacerle a futuro el mandado al controversial y polémico ex Presidente.No obstante, yo soy de la teoría que Juan Manuel Santos no le hace mandados a nadie y que en el momento que tenga que afirmar que respeta con convicción la prevalencia de la ley y el Estado de Derecho, lo hará sin el menor resquemor, aunque se vea perjudicado su antecesor. Finalmente es un curtido jugador de cartas y está plenamente consciente que se está jugando la partida de su vida. Por eso creo más en la segunda lectura que han hecho algunos analistas frente al proceder de Santos en los últimos cuatro meses y su presencia en Nueva York el lunes: que estamos viviendo un relanzamiento de la política de Derechos Humanos en Colombia.Claramente era hora que eso sucediera. La comunidad internacional lo reclamaba, como ciudadanos lo requerimos y esa necesidad fue asimilada prontamente por Santos. El sabía que así como se le atribuyen algunos de los grandes éxitos del gobierno anterior, también lo salpican algunos de los desaciertos. Siendo hábil y sagaz en su juego político, ha implementado un nuevo estilo conciliador en el cual se habla de un Estado generoso, solidario y sensible, lo cual podría llegar a traducirse en confianza externa y desarrollo económico y social. Esta gestión se le tiene que abonar a Juan Manuel Santos, porque evidentemente hay un nuevo enfoque en torno a lo que es el ser humano y si de verdad significa que es un relanzamiento de los Derechos Humanos en Colombia, enhorabuena.

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