Paños de agua tibia

Paños de agua tibia

Noviembre 08, 2013 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Dicen que en Cali el 60% de los parques está tomado por los expendedores de droga y de eso no me cabe la menor duda, porque por el parque que uno pase, hay algo raro pasando: jóvenes consumiendo, individuos que guardan cosas entre tubos o entre la piedras y/o merodeadores que no cuadran en un sitio cuyo espíritu es el juego o el descanso. Claramente algo muy grave está sucediendo. Dicen también que en una ofensiva para erradicar a los ‘jíbaros’ de los parques, la Policía y la Fiscalía han desarticulado a tres bandas que operaban en los barrios Santa Anita, La Campiña y Brisas de los Álamos y han fiscalizado a 80 personas; la Unidad de Estupefacientes de la Sijín por su parte ha desarticulado 28 bandas con 157 integrantes; la semana pasada realizó un operativo contra El Parche de la Bareta (cuyo jefe de banda es una mujer) y capturaron expendedores en los barrios San Judas, El Guabal, La Independencia, Antonio Nariño, Mariano Ramos y La Fortaleza. Evidentemente, nos tienen inundados de droga. Como para rematar, Colombia además se ha convertido en un país consumidor. Según un informe reciente de la Organización de las Naciones Unidas, entre los universitarios colombianos el consumo ha aumentado de manera significativa y ya somos el primer país en consumo de cocaína en esa misma población. Opino que no solo es en esa población, sino en los jóvenes en general, porque por ejemplo ya es común en días de fútbol ver cientos de aficionados alrededor del Estadio metiéndose sus pases de coca como si nada.Eso nos lleva entonces al quid de este asunto: ¿La solución es una ‘ofensiva’ contra los jíbaros, el microtráfico y la consecuente desarticulación de las bandas? ¡Si no tenemos ni cárceles donde guardarlos! No tenemos programas de rehabilitación que sirvan, el sistema judicial es precario, y lo que es peor, donde desarticulan un grupo surge otro u otros. ¿Por qué? Simplemente porque hay quienes tienen hambre y necesidades insatisfechas, no ven oportunidad distinta a traficar y cuando tienen la opción de dinero fácil, se van por ella. Es el karma de Cali...La misma Policía sabe que la solución no es más pie de fuerza. Ellos que están en la calle día tras día y noche tras noche, viendo y viviendo la realidad de la ciudad, contando muertos, oliendo el miedo y también la desesperanza de muchos, saben que la intervención debe ser estructural y de largo plazo. Ellos saben que las ‘ofensivas’ demandan mucho de todo su equipo por un tiempo y que en términos de resultados cuantificables cumplen con el objetivo, lo cual demuestra sus habilidades y capacidades. Sin embargo, también tienen clarísimo que son paños de agua tibia para una sociedad enferma y necesitada.Aunque los índices de desempleo en la ciudad disminuyeron tímidamente en septiembre, es claro que eso no es suficiente. Los Territorios de Inclusión y Oportunidades (Tios) del Plan de Desarrollo 2012- 2015 pretenden “incidir en las causas estratégicas que determinan la pobreza, la violencia y la inseguridad, focalizando la inversión social, para generar oportunidades reales de progreso humano y comunitario”. Propósito loable ante una situación más que crítica y ya generalizada. Pero con una ejecución presupuestal del 26% en la estrategia de Equidad para Todos estamos lejísimos de una solución.¿Quién va a mover los Tios? Porque ya dos años y nada que arranca nos deja pensando si se nos va a ir el tiempo en pañitos de agua tibia y buenas intenciones.

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