Pajaritos en el aire

Mayo 11, 2012 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

El registrador nacional, Carlos Ariel Sánchez, ya informó públicamente el valor de las próximas elecciones atípicas para elegir en julio al Gobernador del Valle y nuevamente no nos queda más que condolernos de continuar botando millones y millones de pesos a la basura porque francamente no existe una suma de dinero que pueda subsanar el mal endémico que nos aqueja a los vallecaucanos.Con esto me sumo a voces como la de Antonio de Roux en su columna del lunes pasado en este diario cuando dice que “El Valle del Cauca avanza de nuevo y con paso firme y seguro hacia el despeñadero… en el naciente proceso electoral están creándose las condiciones para que prevalezcan las pequeñas agendas, las ambiciones particulares, y para que cualquier inepto o indeseable llegue raudo al poder acaballado por las ambiciones de una dirigencia atolondrada”. Y es que con esos 32.250 millones de pesos pueda que se desarrolle un proceso electoral como tal, pero claramente seguiremos igual de lejos del comienzo de un proceso de generación de cambio en la comarca.De los once candidatos que se presentarán hoy durante 15 minutos ante un ‘selecto’ jurado conformado por la bancada parlamentaria del Valle no hay uno que podría llegar a tocar en sus fibras más sensibles al potencial electoral de 3.300.000 ciudadanos vallecaucanos. Eso de escoger “el mejor de los mejores” -según Heriberto Sanabria- es puro cuento porque ninguno encarna una figura que pise fuerte, que aglutine masas y que represente los verdaderos intereses de la región. De manera que así como sucedió en octubre del año pasado, quienes con el supuesto candidato de Unidad estén buscando votar contra las fuerzas oscuras, estarán escogiendo en últimas al menos peor, y no necesariamente al mejor.Pero en aras de procurar ser positivos, pensemos que ese jurado sí va a lograr deponer los intereses que cada uno por su lado demostró durante la corta pero sustanciosa gestión de Aurelio Iragorri, cuando pusieron el palo en la rueda a cuanta decisión tomaba él que afectara sus cuotas en la administración y por ende a sus fortines políticos. Supongamos entonces que hoy esa bancada escoge un candidato de consenso que represente la Mesa de Unidad Nacional. ¿Qué pasa a futuro? ¿Comenzará un modelo participativo de deliberación razonada y constructiva que siente las bases para un proyecto a largo plazo que nos sustraiga de años de postración? Nuevamente, lo dudo.Sabemos que un porcentaje significativo de los miembros de la bancada juegan a dos manos y, por debajo de cuerda, apoyan las fuerzas oscuras que nos tienen viviendo esta tragedia colectiva. Muchos empresarios por su parte han hecho lo mismo aportando recursos a lado y lado con el fin de asegurar sus intereses en el corto o mediano plazo. Y como para rematar, tenemos a una clase dirigente que parecieran ser niños mal criados y egoístas que se dedican a reclamar lo que ellos creen que la humanidad les debe y demuestran recurrentemente una incapacidad de pensar en generar un valor conjunto. No me sonrojo al decir que tenemos un capital social de una pobreza mental difícil de superar porque está enquistada en la esencia misma del ser vallecaucano.De manera que quienes piensan que hoy es el ‘Día D’ de esta comarca, siento mucho pronosticar que todo quedará igual. En cuatro años estaremos en las mismas con los mismos, lanzando pajaritos al aire.

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