No es política, es viabilidad

No es política, es viabilidad

Junio 06, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

En 1968 se fundó en Colombia el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, el cual llegaría a ser un ejemplo para muchos países de América Latina. En su momento fue revolucionario por su orientación hacia la solución de ciertos problemas que pocos consideraban relevantes en el contexto del desarrollo de una nación: protección de la niñez y fortalecimiento del núcleo familiar, nutrición y difusión de valores.Con el paso del tiempo de tanto abarcar, poco apretó. La consecuencia de esto fue que además de desdibujarse su misión, la entidad como tal se politizó y el epítome de su decadencia se vivió durante el Gobierno de Álvaro Uribe Vélez. Pienso que por fortuna de la niñez en Colombia, en paralelo a estos problemas estructurales de la entidad, surgieron figuras como la de Gilma Jiménez quien comenzó a hablar con vehemencia sobre la necesidad de garantizar los derechos de los niños y de proteger a aquellos que se encontrasen en estado de vulnerabilidad.Hacia la misma época llega a nosotros en Colombia noticias de un Premio Nobel de Economía que hablaba de la rentabilidad que tiene para un país la inversión en primera infancia. Para James Heckman “aquellos que buscan reducir el déficit y fortalecer la economía, debieran realizar una sólida inversión en fortalecer la productividad entre el nacimiento y los 5 años”.Personalmente ya había experimentado en Filadelfia la importancia de lo que se llama comúnmente ‘estimulación temprana’. Fue durante un curso de una semana dictado a madres y padres por el neurólogo Glenn Doman y su equipo en el Instituto para el Desarrollo del Potencial Humano. Al finalizar, fue claro para todos que el desarrollo integral de un niño o niña depende de un conjunto de factores fundamentales y que la ausencia del uno o del otro los pone en un estado de vulnerabilidad que es a todas luces evitable.Fue revolucionario comenzar a ver traducidos en los términos económicos de Heckman los resultados físicos, emocionales y neurológicos de un programa estructurado de potencialización de las habilidades de los niños. Entre otras, y como para aportar todavía más al tema, tuve una conversación con un epidemiólogo de la violencia quien me dijo que al estudiar a fondo las causas de ese problema sociológico, siempre llegaba a la primera infancia. Claramente es porque las falencias en su desarrollo tienen consecuencias que se reflejan en la adolescencia y la edad adulta.Para fortuna de Colombia, algunos supieron interpretar esa necesidad de invertir en la primera infancia de una manera estructurada, otros simplemente tenían prioridades distintas y no se dieron cuenta que el desarrollo integral de los niños es el único camino al futuro.La Estrategia de Cero a Siempre que se lanzó en el año 2011, fue la apuesta del actual gobierno para lograr garantizar en el largo plazo una atención integral a los 2´875.000 niños de Sisben 1,2 y 3. La estrategia, además de otorgar de nuevo un norte al Icbf, ha comprobado la efectividad de las alianzas público privadas cuando existen políticas públicas organizadas, justificadas y de largo alcance.Evidentemente el éxito de este tipo de estrategias está en la continuidad y para alguien como yo, que he visto y padecido el antes y he tenido oportunidad de ver el cambio que está generando el ahora, no hay opción distinta a garantizar que los niños sigan siendo el centro de la inversión. Esto no se trata de política, sino de nuestra viabilidad como país.

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