¡Ninguna Panacea!

Julio 18, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Por estos días en los cuales el ritmo de lectura aumenta, agradezco al cielo el invento del Kindle. A mi manera de ver, Jeff Bezos es un genio y Amazon es como el paraíso terrenal. El comprar en segundos un libro y comenzar a devorarlo en el instante, es un sueño hecho realidad para quienes leer es casi tan importante como respirar. La inmediatez en la consecución de un documento, el acceso a una infinidad de alternativas y el cargar en un solo adminículo cientos de libros son algunas de las ventajas de este mundo digital.Sin embargo siempre me asaltan preguntas como: ¿qué va a pasar en el proceso educativo de los niños ahora que pocos escriben con lápiz y papel? ¿Cómo se va a establecer esa relación íntima con un libro si ni siquiera saben ya a lo que huele una obra impresa? ¿Qué efectos va a tener en la humanidad este tema de la inmersión total en lo digital? Leemos y escribimos en aparatos electrónicos. ¿Qué vamos a dejar en el camino?El Ministerio de Tecnología de Información y Comunicaciones, más conocido como MinTics, se propuso masificar en Colombia el uso del internet. El propósito es llevarnos a dar el gran salto tecnológico que cerrará brechas de acceso a la información, generará empleo, reducirá la pobreza y por ende, podremos emprender el camino de la Prosperidad Democrática.¿Suena bonito no? Hasta romántico. Claramente es lógico y absolutamente revolucionario. Pero que no se equivoquen. A lo largo y ancho del país las escuelas y bibliotecas han recibido tabletas y computadores, ¿y dónde las están poniendo? ¿Tienen el contenido apropiado y están orientados hacia la formación? ¿Los bibliotecarios y docentes están preparados para ejercer en ese nuevo mundo? En el seguimiento que hace la Fundación de Bill y Melinda Gates a su inversión en el Proyecto Vive Digital, se recogió una información interesante al respecto. Hay dudas sobre los espacios físicos porque al no existir los apropiados, los equipos han desplazado libros y lugares para la escritura. Los primeros se empacan y arruman en rincones, y encontrar papel y lápiz es tarea de titanes. Hay falencias en contenido formativo del proyecto y se ha descubierto que más que usar el medio electrónico para aprender, en las comunidades lo están usando para socializar a través de las redes. No hay formación adecuada a bibliotecarios y existe una fractura entre lo que quieren las comunidades de sus bibliotecas y lo que están empezando a ser esos espacios virtuales.Repito, no nos equivoquemos. Lo digital es importante, pero si tenemos una sociedad a la cual sustraemos del contacto con libros y cuadernos, generaremos unos riesgos pedagógicos y neurológicos de marca mayor. Según estudios que publicó recientemente el diario español ABC, el cerebro se activa más cuando se escribe que cuando se teclea, porque se crea una representación interna de las letras que involucra la integración de las áreas visuales y motoras del cerebro”. El no escribir sobre papel con lápiz crea problemas de comprensión de lectura, de capacidad de síntesis, de memoria, se esfuerza y conceptualiza menos y en consecuencia lo que sucede es lo que muchos seguramente ya han deducido, se empobrecen más las personas. Intelectual y por ende, económicamente. En el camino hacia la Prosperidad Democrática no podemos atropellar la realidad y mucho menos ignorarla. Lo digital cumple unas funciones importantísimas, pero el libro impreso y el cuaderno, cumplen funciones esenciales.

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