Muchos doctores, pocos señores

Muchos doctores, pocos señores

Mayo 25, 2012 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

En un país en el cual la aspiración en la vida de muchos es llegar a obtener de sus congéneres el calificativo de Doctor o Doctora, no debiera sorprendernos que aparezcan personajes como el senador Eduardo Merlano, agitando su supuesta importancia a diestra y siniestra y abofeteando con su arrogante actitud a quienes claramente considera mucho menos que él. Tristemente es un fenómeno que además no se circunscribe a quienes trabajan en el sector público, sino que es ampliamente visto en el sector privado, donde mandos medios y directivos con frecuencia miran de soslayo a los demás mortales a su alrededor y muchas veces no se dignan siquiera en dar un saludo de buenos días. Somos desde hace mucho un país de doctores, donde de señores, pocón.Así es que el argumento de que el senador Merlano cayó en el comportamiento típico de un funcionario público para mi es un lugar común, porque de manera permanente veo cómo, quienes de una u otra manera se han convertido en ‘líderes’ desde lo público o lo privado, cabalgan sobre su presunta supremacía por haber logrado autoproclamarse Doctores y arrasan con los demás. Generalmente buscan una legitimación personal que los beneficie única y exclusivamente a ellos y poco importa aquello que llaman el bien común.Lo vemos en quienes desde su trabajo en lo público, no recuerdan que se deben a aquellos que los eligieron y los convirtieron en abanderados de unos ideales, unas necesidades o unos proyectos concertados. De igual manera sucede en el sector privado donde los Doctores ya ungidos de su poder, poco se acuerdan que su responsabilidad radica en la búsqueda del bienestar de sus trabajadores y de todos los demás grupos de interés.Lo que a mi particularmente me agrada es que ya es muy difícil mantener en privado esas transgresiones al deber ser del comportamiento de los presuntos líderes de este país (y de este mundo). El fenómeno de lo logrado a través de Twitter donde en cuestión de sólo un par de días se logró superar los 50 mil seguidores de la cuenta @renunciesenador es una expresión de que lo que a veces quisieran mantener en privado, ya es totalmente público. Eso jamás se lo debió imaginar Merlano. Además, los 50 mil voticos de los cuales demostró estar tan orgulloso y que con seguridad le costaron días de recorrido por barrios, muchos vallenatos bailados, cantidades de bollo limpio con suero consumido, además de sendos recursos económicos invertidos, se los borró elegantemente una red social en el tiempo que se demora abrir una cuenta que arranque con la @.¿Cuántos funcionarios públicos o directivos del sector privado no habrán usado los mismos argumentos de Merlano al ser parados en un retén por un Policía? “Usted no sabe quién soy yo” es ya una muletilla que va con el calificativo de Doctor o Doctora y me encanta saber que en los últimos días haya sido descalificado y ridiculizado de la manera como ha sucedido.Es hora entonces que aceptemos que en Colombia pululan los Doctores y que ese calificativo poco tiene de honroso en el sentido que hasta ahora ha sido usado. Ojalá todos buscáramos más bien ser señalados como Señores o Señoras a través de nuestras acciones y actitudes. Merecerse esa dignidad sí tiene un significativo alcance y son pocos quienes andan en su búsqueda.

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