Mi pasión, la de todos

Mi pasión, la de todos

Diciembre 09, 2011 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Curiosamente hace unos días mientras terminaba las últimas páginas de ‘Anna Karenina’, tenía en paralelo a un pequeño de 7 años a mi lado leyendo un compendio de cuentos del mismo León Tolstoi, contenidos en una colección llamada ‘Cajón de Cuentos’. Mientras observaba su respeto por el libro, la atención a las palabras en ella contenida y la profundidad de la reflexión posterior, inevitablemente me preguntaba acerca de la importancia de la lectura en el desarrollo de la humanidad y la responsabilidad que nos cabe a todos y cada uno de nosotros como promotores del mismo.Es inexplicable, y ciertamente constituye una verdadera vergüenza, que en Colombia el 59% de los personas no lee libros, y que quienes lo hacen no leen en promedio sino 1,9 al año. Es obvio que la lectura es algo inherente al simple existir para quienes hemos vivido en un entorno en el cual hacen parte fundamental el papel, los impresos, las letras y la existencia de esos mundos nuevos a los cuales nos transporta la imaginación y creatividad de otros, además del concomitante conocimiento que se adquiere con ellos. En esa medida es comprensible que haya a quienes la lectura no les mueva la aguja. Simplemente no han estado expuestos a ese mundo por diversas circunstancias, muchas de ellas ya medidas y detectadas por los estudios al respecto.Lo que claramente no sabe el 59% de los colombianos que no acostumbra leer, es de los mundos nuevos y de la información que se pierden a punta de 1,9 libros al año.En el Plan Nacional de Lectura el Ministerio de Cultura definió desde junio de 2009 una hoja de ruta con seis componentes: fortalecimiento de bibliotecas públicas, banco de experiencias exitosas, comunicación y medios, seguimiento y evaluación de la red nacional de bibliotecas públicas, ampliación de los sistemas de producción y circulación de libros, y la formación, promoción y fomento de la lectura.Indiscutiblemente los seis componentes son básicos para lograr el objetivo de tener a más colombianos leyendo y es que no hay nada qué hacer si no se logra un adecuado acceso a los libros, ya sea de manera gratuita a través de las bibliotecas públicas o a precios alcanzables en los 583 puntos de venta de librerías alrededor del país. En parte gracias a las mayores oportunidades de acceso es que en otros países en los buses, trenes, metros y aviones siempre hay alguien al lado de uno inmerso en un impreso de uno u otro estilo y en ese sentido la responsabilidad de medios de comunicación, editoriales, autores y en general todo el mundo que gira en torno de la lectura, es el de presionar para ello.Sin embargo, también siento que hay una cierta ‘tara mental’ en una gran porción de nuestra sociedad en la cual se percibe que quien viva con sus narices metidas en un libro o demuestre un gusto algo más de lo normal por ellos es un nerd, un bobo que se ve sujeto a miraditas de soslayo, y se merece no sólo la sorna sino hasta discriminación en su círculo social.La educación es ciertamente el motor de desarrollo de cualquier sociedad, pero el gusto por el conocimiento no se inyecta. Por eso uno de los componentes más importantes de cualquier plan para un futuro mejor debe comenzar por cultivar el gusto por la lectura, convirtiéndolo sencillamente en parte del día a día de todo ser humano. Deseo claramente, que mi pasión sea la de todos.

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