¿Llegará a Bocas de Curay?

Agosto 15, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Ayer en la Asamblea Anual de la Andi, el héroe de la jornada matutina fue el gobernador Sergio Fajardo, quien expuso su programa Antioquia la más Educada. Sabemos bien que la educación ha sido una obsesión para Fajardo y según lo que vemos ya hay resultados. Este hecho lo lleva a uno a deducir que el presidente Juan Manuel Santos no está desfasado en las prioridades definidas para los próximos 4 años y que es plausible tener una transformación educativa en Colombia antes de 2025.En su discurso de posesión, fuera de anunciar que el presupuesto destinado a educación será el más grande de todos dentro del presupuesto nacional, Santos dijo que se dará atención a toda la primera infancia; que los maestros serán los héroes de nuestra sociedad y que para ellos se procurarán mejores ingresos y más capacitación; se incentivará a que los mejores bachilleres sean docentes y que las mentes más brillantes estudien y se queden en el país; que los más inteligentes del mundo compitan por estudiar, vivir y trabajar en Colombia. Adicionalmente tendremos según Santos centros de formación técnica y tecnológica de tal calidad que las empresas se pelearán por sus egresados; formaremos científicos, ingenieros y empresarios bilingües que compitan entre los mejores del mundo; se retornará a la jornada escolar completa y se mejorará el acceso a educación superior. De todo esto quizás lo más significativo y profundo es que se generará una nueva cultura de amor y pasión por el conocimiento.Hace unos años el periodista Andrés Oppenheimer hizo una investigación sobre la educación en el mundo, con el fin de analizar el contexto latinoamericano. Su diagnóstico sobre el status de la región fue alarmante, mientras que sus conclusiones sobre lo que se debía hacer parecían mero sentido común. Pues ese sentido común es la hoja de ruta del nuevo pilar del desarrollo en Colombia.Surgen desde luego dudas al respecto de lo lograble que puede ser una meta de semejante envergadura y dos personas resumieron esta semana el quid del asunto. León Valencia en su columna de opinión en Semana plantea que será difícil llegar a ser el país más educado de America Latina porque Colombia es “brutalmente desigual”. Tenemos un indicador Gini de 0,85 y el 25% de la riqueza está concentrada en un 1% de la población. Además las diferencias en la educación de un estrato alto a uno bajo, son abismales. Por otra parte, en El Espectador James Robinson, un académico, profesor de la Universidad de Harvard y coautor del libro ‘Por qué fracasan los países’, viajó a la población de Bocas de Curay en el Pacífico. La conclusión: el abandono estatal en ese lugar, como en cientos más del territorio nacional, es total.También es evidente que no se harán esperar palos en la rueda por parte de organismos como Fecode que ya expresó sus “reservas” sobre la llegada de Gina Parody a liderar el Ministerio de Educación, y sabemos que seguramente vendrán más convulsiones de ese ente.El tema es clarísimo. La complejidad de llegar a cada uno de los rincones de este país y educar a todos los que lo requieren es inconmensurable. Pienso que el Presidente ha trazado el camino que es y puso a la educación donde debe estar. Ahora, si en esa travesía llega e impacta a poblaciones como Bocas de Curay, podrá sentirse satisfecho de haber dejado a este país en unas condiciones bien distintas. A cruzar los dedos para que todos quienes pueden aportar a ello piensen en el bien común como su interés superior.

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