Leer primero, opinar después

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Digamos que leer no ha sido la especialidad de la gran mayoría...

Leer primero, opinar después

Agosto 26, 2016 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Digamos que leer no ha sido la especialidad de la gran mayoría de los colombianos, hecho que es bastante desafortunado. Pereza, falta de costumbre, desinterés o lo que sea, pero no somos un país lector y aunque los Ministerios de Cultura y Educación hacen ingentes esfuerzos por cambiar esto y enrutarnos hacia un futuro diferente a través de la lectura, el proceso es lento.No obstante, los hechos de esta semana nos obligan a leer ya, porque ningún colombiano debiera votar el próximo 2 de octubre en el plebiscito sin conocer los textos del acuerdo firmado en La Habana. Sería irresponsable que alguno de nosotros depositara su voto únicamente sobre la base de lo que se dice en los medios, las redes, y lo que piensan los vecinos, la familia y la oposición. Pienso que Colombia y su futuro se merecen mucho más que votos viscerales y desinformados, y por eso celebro que quienes están tanto a favor como en contra, estén compartiendo el texto del acuerdo y promoviendo su lectura.No pude vivir de cerca la noticia del miércoles en la noche, pero mi familia sí. Mi padre, quien ha vivido en un país en guerra desde pequeño y sufrió en carne propia los rigores de la misma, estaba sentado al lado de sus nietos, quienes no han vivido ni un día en un país sin conflicto. Fue conmovedor saber que juntos, vieron y vivieron la conclusión de las conversaciones y la firma de un acuerdo que cierra un ciclo en Colombia.Personalmente, admiro y agradezco a quienes han pasado los últimos seis años sentados negociando. Lo han hecho con la mejor buena voluntad y con el deseo de ver otro país para ellos y para quienes vienen detrás. Tengo la certeza que nadie viaja de manera permanente durante seis años, se sienta frente a otros -que no son amigos-, sacrificando salud y vida personal para conscientemente tirarse este país. De manera que puntos valiosos debe tener el acuerdo y seguramente serán muchos.Desde hace seis años cuando todo esto comenzó, dije que en mí siempre encontrarían un Sí rotundo por el proceso, por el acuerdo y por lo que hubiera que hacer para que todo se dé. Decía que además era un Sí a ciegas. No obstante, también me siento con la responsabilidad de leer los textos completos porque en este mes que falta para el plebiscito seguramente me veré enfrentada a quienes están indecisos o en desacuerdo y la única manera de también debatir el tema con altura y precisión, es con conocimiento. Además, aunque siento visceralmente que esto es lo que necesita el país, insisto que la decisión a la hora de votar no debe ser visceral.La pedagogía real se da ahora con el acuerdo final, final. El Gobierno tiene la responsabilidad y el deber con Colombia de seguir comunicando la esencia de cada uno de los puntos del acuerdo y sobre todo, los beneficios reales que tienen para los colombianos. Debe desvirtuar con altura e información -como lo ha hecho desde el día uno- los ataques inmisericordes de la oposición y demostrar que esto es lo que todos necesitamos.Nosotros como colombianos, votemos como votemos, tenemos ahora la oportunidad de ejercer con responsabilidad nuestra ciudadanía y hacernos sentir. Tenemos un fin de semana por delante, tenemos todo un mes también, aprovechemos para instruirnos, para aprender, para poder explicar y defender nuestro punto de vista. Que no nos quede en la conciencia el haber sido indiferentes de cara al momento más importante que ha vivido este país desde que quienes estamos vivos, tenemos uso de razón.Sigue en Twitter @CarlinaToledoP

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