La estocada final

Enero 31, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Esta semana arrancó con revuelo en el mundo político porque el ‘glorioso’ Partido Conservador escogió en su accidentada Convención a Marta Lucía Ramírez como candidata de la colectividad. Hay quienes han visto este hecho como un gran triunfo sobre la famosa mermelada de los puestos burocráticos, tendencia a la cual se unieron muchos miembros del Partido cuando éste decidió venderse a Álvaro Uribe Vélez y no volver a tener candidato propio. La tendencia continuó en el gobierno actual con la idea de constituir a ‘Team of Rivals’ (un equipo de rivales), pero que también derivó en una manera de premiar lealtades. La celebración es en realidad un gran embeleco, porque pueda que sí sea un triunfo sobre la mermelada, pero para nada significa el renacer de la colectividad y de la euforia de las bases, como lo han querido proyectar. Aclaro que he sido una abanderada de que el Partido como tal se sacuda de ese lastre que nos quedó del pasado Gobierno que fue cuando perdió del todo su ruta, su personalidad, y gran parte de sus adeptos. Sin embargo, esta no era la forma. Marta Lucía Ramírez como ser humano pueda que sea intachable, como ejecutiva pueda que sea maravillosa, pero de conservadora, pocón. Marta Lucía Ramírez es tan poco conservadora como lo es hoy en día José Félix Lafaurie, por ejemplo. Pueda que escriban en El Nuevo Siglo los dos, pueda que guarden en algún cajón del recuerdo su acreditación como conservadores, pero claramente son uribistas y para que a todos nos quede claro, Álvaro Uribe Vélez NO es conservador, ni lo ha sido nunca.En este orden de ideas siento como un acto de valentía y gallardía que los conservadores que se encuentran en el Gabinete hayan dicho que no renuncian. Claro, hacen parte de la mermelada, algunos seguramente hasta trabajan por los laditos con la Fundación Buen Gobierno que traza las líneas para la reelección de Santos, pero la verdad es que eso lo hacemos muchos a quienes el mismo partido nos forzó a hacerlo porque no encontramos en él representatividad ni espacios para trabajar, debatir y echar para adelante. Particularmente interesante ha sido el comunicado del Alto Consejero para la Seguridad Ciudadana, Francisco José Lloreda Mera quien -palabras más palabras menos- dijo que no se iba del Gobierno de Santos como lo están exigiendo Andrés Pastrana y la candidata Ramírez, porque “ese no es el Partido Conservador al que pertenezco; el que me representa y el que yo represento. Ni tampoco el que representa el legado y las ideas de mi padre, Rodrigo Lloreda Caicedo.” Debo decir que me adhiero al comunicado del Alto Consejero en un 100%, porque claramente ese partido en el cual estamos desde que tenemos uso de razón, no es hoy el que fue en épocas de hombres del señorío, el talante, la rectitud, la inteligencia y el proceder en la política de Rodrigo Lloreda Caicedo o de Álvaro Gómez Hurtado. El partido comenzó su agonía con la muerte de ellos, punto. Ahora es oficialmente otro de los brazos políticos de Álvaro Uribe y como bien sabemos todos, si Óscar Iván Zuluaga no le da resultado, pues ahí está Marta Lucía y su andamiaje detrás. Ya -además de trapear con otros muchos aliados que tenía- trapeó con Francisco Santos en la Convención del Centro Democrático. Ahora, ¿por qué no ha de hacer lo mismo con Zuluaga?La agonía del Partido Conservador se dio gracias a una implosión paulatina, la estocada final también provino de quien fue una de las suyas. Triste desenlace de una larga historia.

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