Invertir en el Ommm

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Julio 15, 2016 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Interesante que en la revista Forbes se haya publicado un artículo sobre la manera cómo, a través de la práctica del yoga en colegios, los países podrían ahorrarse significativos recursos que normalmente se van en tratamientos médicos, rehabilitaciones físicas, mentales y sociales, además de deserciones escolares. Dice el artículo que lo que se pierde en términos de potencial humano por los temas anteriores es inconmensurable y que en dinero contante y sonante pueden ser trillones de dólares.En Colombia, los niños y jóvenes están sujetos a unas presiones adicionales de las que tienen sus pares en países más desarrollados. Sicólogos, sociólogos, neurólogos y pediatras enumeran la complejidad de asuntos a los cuales están expuestos los niños y jóvenes de hoy y que son motivo de estrés: demandas de la sociedad hacia ellos, el sinnúmero de opciones de todo sentido con que cuentan, competitividad. Otros muchos sufren abusos físicos y sexuales, tienen problemas de aprendizaje, y en Colombia en particular, han tenido que vivir en medio de una guerra en la cual nos descuartizamos verbal y físicamente.Según la neurociencia, el estrés desordena la función cerebral y lleva a serias consecuencias en la salud. Ansiedad, insomnio, dolores musculares, presión sanguínea alta, sistema inmune débil y más grave aún, problemas cardiovasculares, depresión y obesidad. En niños además afecta su atención, autoestima y auto regulación. Muchos seguramente se han identificado con algunos de los síntomas descritos, porque ese es el mundo actual, un mundo de constante presión y exigencia y pocas veces nos damos la oportunidad de escuchar los gritos que está dando nuestro propio cuerpo. Hasta que ya es demasiado tarde.Todavía existen muchas personas que al pensar en yoga se imaginan a un indio (gentilicio de la India) enfundado en algo como un taparrabos, oliendo a curry, comino y garam masala, que solo come frutas y verduras y está en un trance permanente entre una nube de incienso. Algo hay de verdad en ello, sobre todo por el incienso y el comer sano para cuidar el cuerpo como el templo sagrado que es, pero lejos está de la realidad actual. Hoy en día el yoga es una práctica más que común entre personas de todas las edades porque al conocerlo, se han dado cuenta del sinnúmero de beneficios físicos y mentales que trae consigo. Al aprender a entrenar mente y cuerpo para lograr alineación y un balance armónico se logra mejorar de una manera ostensible la concentración, los estados de ánimo, la autorregulación y por ende, la calidad de vida. En el muy corto plazo el yoga puede remplazar tratamientos farmacéuticos que tienen efectos graves en el largo plazo.Son unos 16 años en los cuales las instituciones educativas tienen la oportunidad de enseñar otro tipo de hábitos saludables y promover la salud y el bienestar entre sus alumnos con técnicas contemplativas. La práctica del yoga en niños y jóvenes es además un medio poderosísimo para prepararse para el aprendizaje, para aprender cómo se complementan con otros individuos y alcanzar metas conjuntas, para el desarrollo de la personalidad y para que estén en capacidad de tomar control de sí mismos y de sus emociones.En últimas, además de aumentar la densidad de la materia gris, de tener el potencial de marcar la diferencia entre fracaso y éxito profesional y personal, el yoga en escuelas, colegios (y oficinas y casas) tiene un clarísimo retorno de la inversión, lo cual a muchos les suena más que cualquier otra cosa.Sigue en Twitter @CarlinaToledoP

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